Mostrando entradas con la etiqueta Sus escritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sus escritos. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de agosto de 2007

Ser Adulto

Ser adulto implica alcanzar una posición de cierta comodidad yequilibrio con uno mismo, eso no es algo que se consigue con laadultez, eso es lo que define la adultez.

Pensar la diferencia entre que algo se consiga con la adultez yalgo defina la adultez, puede ser un matiz capital.

La primera permite la posibilidad de adquirir cierta posicióncon el solo paso del tiempo, la otra supone un duro peroapasionante trabajo de libertad.

Adulto significa poder recibir lo nuevo con alegría, significacomprender la libertad.

Adulto se vuelve una experiencia en donde compartir lo nuevode la vida no es más una amenaza.

Es el momento en donde podemos dar luz a un hijo... sin que lanuestra se apague.

Zona de convivencia, la adultez es una zona de convivencia. Esuna zona de celebración de la diferencia. En ella lo nuevo entanto distinto de lo anterior se vuelve una oportunidad, ya nouna amenaza, eso es poder.

Poder tiene aquel que da luz no aquel que brilla. Para quien daluz, otra luz no es amenaza, para el que brilla si.

Lo brillante solo refleja lo idéntico, no puede aceptar el cambio.

Hacer brillar al otro también es negar la diferencia.

Es el último movimiento. Es nuestro ultimo abrazo como tal,ese que nos haces iguales, no idénticos. La posición de sostenerel equilibrio de otro se desata, para los dos, nunca se supo y aquien sostuvo a quien, por que los dos quedan en equilibrio.

Eso es ser adulto para los dos.

Ser adulto es dar luz un adulto.


Janan Nudel

lunes, 11 de junio de 2007

El Ideal

Fue hace ocho años que en este mismo lugar nos convocamos para celebrar el 65 aniversario del Hashomer Hatzair, con la alegría de quienes abren su espíritu para dejar fluir emociones y conmociones, que nos habitaban desde hace años y que después se transformaron en energía para seguir nuestras vidas en el lugar que decidió cada uno.

Ocho años después, nos convocamos nuevamente para recuperar los espacios que desarrollos posteriores nos permitieron desplegar lejos del emblema con el que los adultos consumieron una etapa esencial de nuestras vidas: ser idealistas de jóvenes y realistas de adultos.

Durante esos ocho años escribimos una historia propia con dos atentados que por sus características nos involucraban en un conflicto israelí, pero que en lo real se produjeron en la Argentina, y que fuimos nosotros quienes lo hemos atravesado.

Todos hemos aprendido durante estos años y aquello que decíamos en el Encuentro anterior, ya forma parte de nuestro pasado reciente.

Es parte de mi presente inmediato, haberme puesto en contacto con un rico intercambio de cartas que se produjo a partir de mis palabras en ese Encuentro, y es por eso que hoy estoy aquí, en el Encuentro del 73 aniversario del Hashomer Hatzair, aunque para los demás, por no ser una cifra redonda, no sea motivo suficiente.

Como el Encuentro puede darse en cualquier momento de la vida, quiero festejar el mío en este día.

Párrafo 1

Aquel día de Abril decidí abrir el tema del ideal y su traición. Quisiera transcribir lo que dije y agregar lo que otros dijeron:

1.- Janan: “Los madrijim nos explicaban que queríamos ser la vanguardia del pueblo judío, vivir en el kibutz y dejar de ser una nación extraterritorial. Tener un territorio propio para ser como todos los pueblos. Construir casas y cultivar las tierras con nuestras propias manos.
Palabras que ni siquiera entendíamos, pero que tuvieron con el sostén de la fe, el poder de convertirse en un ideal que comprometía nuestro presente y nuestro futuro....

A los once años, nuestra vida ya estaba trazada y nuestro ideal constituido. A partir de ese momento viví dividido en dos”.

2.- Soltanovich:.. “En general, sobre todos quienes no supimos, no pudimos o, simple y honradamente no quisimos llevar hasta sus últimas instancias un supuesto compromiso adolescente, con un ideario que un rodeo pudoroso lleva a designar como sionista realizador.

Acabo de escribir un supuesto-compromiso-adolescente. ¿Cómo denominar, sinó, un
compromiso de aliá, arrancado a chicos y chicas cuya edad y condición lo hace insanablemente nulo ante la ley?

3.- Bercovich: “Según el doctor que replica el jalutz, quienes hicieron aliá, saliendo de las filas del Hashomer Hatzair y amamantando su prédica, son o deberían ser declarados jurídicamente incapaces, y su aliá de nulidad absoluta como los actos de los dementes, porque responderían a compromisos asumidos en la adolescencia y, en consecuencia, carentes de valor; habría, pues, que nombrar un curador para los miles de “Shomernikes” de Yad Mordejai, Mishmar Hanegueb, Gaash, Gazit, Ramat Hashofet, Lehavot Habashan, etc.; internarlos en un campo de discapacitados, a los cuales vendrían los “doctores” para hacerles, desde su adultez o vejez, reflexiones sobre el sionismo”.

4.- Guga K.: “Así que la decisión de hacer aliá, después de militar en un movimiento sionista, es para usted nada mas ni nada menos que un supuesto compromiso adolescente, que unos irresponsables violadores de menores han “arrancado a chicos y chicas cuya edad y condición, lo hacen insanablemente nulo ante la ley...” ¿ ante la ley de quién hay que responder cuando se asume un compromiso con un pueblo? ¿ y usted se llama a sí mismo sionista?”

Párrafo 2

1.- Janan: “Haber sido miembro de Hashomer Hatzair es seguir viviendo con la convicción de haber traicionado un ideal y también, de haber traicionado el ideal puesto en uno.

El realista estaba convencido que lo mejor era decidir una manera de vivir aunque no fuese la ideal, mientras que el idealista no quería renunciar a vivir en el ideal. El idealista no admitía que a través de la indecisión confundía el pasado con el presente, y se proyectaba hacia el futuro con un ideal que aún podría concretar. El realista admitía que el ideal era del pasado, pero que no le daba futuro al presente. Nuestra vida cotidiana transcurría en un espacio, un tiempo y un proyecto que desde el ideal no podíamos vivir como propio. Uno de los dos debía ceder para no vivir siempre como dos”.

2.- Guga K.: “Para no “vivir como dos”, desgarrado entre el realismo y el idealismo, Nudel optó por ser inconsecuente con sus ideales y vivir sabiendo que “haber sido del Hashomer Hatzair es vivir con la convicción de haber traicionado un ideal, y también (pongan mucha atención ), de haber traicionado el ideal puesto en uno”.

Resulta de todo eso que los anormales son aquellos que no renunciaron al ideal, o los que no se quedaron a cantar en el coro del maestro Silberleib. Esos tarados que todavía yugan el jamsín y se creen ( pobres ilusos ) que son parte de la vanguardia de un pueblo judío imaginario (?) que nos mostraba pero que no nos incluía...

3.- Senkman: “Quizás haya habido alguna vez dirigentes honestos del Hashomer Hatzair que confesaron “haber traicionado al ideal puesto en uno”. Pero no me cabe la menor duda que gracias a Janan Nudel, escuchamos por primera vez a alguien que asume esa cuota de fracaso personal, debido al hecho de haber abandonado el ideal “en lugar de seguirlo de la manera posible”.

Janan confiesa en voz alta un Al Jet colectivo: “hay un ideal posible. Lo hizo imposible que lo aprendiéramos antes de entender las palabras que lo representaban”.

Cuando era chico, el ideal me parecía grande.

Mi intención de retomar el tema hoy, no se vincula con los protagonistas y, sí con el protagonismo que me hizo comprender que, de chico, había quedado atrapado en un ideal, por no haber entendido las palabras, y ya de grande, quedé atrapado entendiendo las palabras, pero no entendiendo el ideal.

Había confundido el espíritu con el ideal, el deseo de trascendencia con una versión de la vida que, enmarcada dentro del ideal, en el acto de hacerse sagrado inventaba lo profano.
Crecido en una familia religiosa, obsesionado por lo permitido y lo prohibido, busqué sin saberlo un lugar que me separase de lo religioso para sentirme libre, y me encontré con otro lugar, cuyos castigos eran tan severos como los anteriores, esta vez con la certeza de haberlo elegido por mí mismo.

A los diez años un sábado a la tarde fui al cine con mi familia. Cuando llegué al ken mi kvutzá (grupo) hacía una presentación. Como se acercaba el campamento, la representación consistía en que todos estaban durmiendo en el piso, y uno se despertaba y decía: -“Qué agujero grande tiene la carpa”.

Comenzaba a aprender el ideal, cuando mi madrij (instructor) me dijo que no podía participar porque me había ido a la tarde al cine, en lugar de haber llegado a las tres.

No fue necesario que nadie me dijese nada más porque ya se había constituído en mí el shomer (guardián) de mi comportamiento, y de los demás.

Años después supe quién había sido Stalin. Años antes fui stalinista a muerte, sin saber quién era Stalin.

Cuando tenía once años entré a la escuela secundaria. Mi madrij me llamó para decirme que en el kibutz se necesitaban técnicos, y que para seguir en el movimiento debía seguir industrial. Empecé el industrial. Siete años después me recibí de técnico mecánico. Al año siguiente de haber comenzado el industrial, los que entraron al secundario eligieron las carreras que querían, y siguieron en el movimiento.

A los catorce años nuestro madrij fue expulsado del movimiento por haber tenido relaciones sexuales con su novia. Quedamos impactados de tal manera, que todavía recuerdo cuando nos dijo que la decisión del movimiento había sido justa. Nuestro impacto no fue porque lo habían expulsado, sino porque había tenido relaciones sexuales.

A los quince años con el nuevo madrij salimos a pasear. A dos cuadras del ken una patota nos empezó a gritar “judíos de mierda”.

Nuestro madrij nos pidió que lo esperásemos. Se cruzó enfrente y empezó a caminar entre ellos. Ninguno de ellos hizo nada. Al rato se cruzó y seguimos caminando.

No me quejo, cuento. Solo estoy contando cómo el ideal me fue construyendo y destruyendo al mismo tiempo. Destrucción que no podía ver, por no poder pensar el ideal dentro del ideal, y no poder correrme para entender que pasaba en mí y a mi alrededor.

No estoy buscando responsables. Pero es evidente que algo no había cerrado en mí. Cuando era chico el ideal me parecía grande. Cuando fui adolescente el ideal y yo estábamos en armonía, y cuando fui más grande, el ideal me parecía chico.

El que fracasa es el hombre, nunca el ideal

Ayer me encontré con una amiga que hacía años no veía. Me contó que su marido había fallecido, cosa que ya sabía, y me contó además cómo había fallecido, cosa que yo no sabía. Me conmovió mucho cuando me dijo que antes de morir, alguien le había preguntado a su marido, si se arrepentía de algo de lo vivido, y él le contestó que no, que si volviese a nacer, eligiría vivir la misma vida.

No siempre es necesario llegar a una situación límite para hacerse algunas preguntas. Ni siquiera necesito preguntarme algo sobre mí. Sí, sobre el ideal. Es tratando de entender cómo un “Ideal” que no creció conmigo, en su voracidad de ser para siempre, logró convencerme de que era un traidor, cuando lo había buscado para dejar de sentirme un pecador.

Si la palabra “pecador” y “traidor” son palabras distintas que nombran la misma cosa, “Dios” e “Ideal” son una misma palabra con distintas letras.

Nuestro ideal era para siempre. Mantener el ideal y no reconocerle un límite es haber quedado en la adolescencia del ideal, sin permitirle que crezca, hasta vivir finalmente con los restos de uno, y con los restos de lo que uno idealizó.

Nosotros sabíamos y veíamos. La felicidad de sentirnos orgullosos de ser una vanguardia, nos obligaba a aceptar lo que sabíamos y veíamos, como aquello que aun debíamos superar para poder ser más consecuentes con nuestro ideal.

¿Qué es permitir que un ideal crezca? Que muera. Lo que significa que se hizo posible en la medida de su posibilidad. Después solo le resta morir y con su muerte dar nacimiento a nuevos ideales. No permitirle que crezca, es tenerlo para siempre al costo de no poder ver aquello que transcurre.

¿Pero qué pasaba si yo no podía ser ese técnico? ¿ por qué no podía conocer otra posibilidad? En ese aspecto el ideal se convirtió en un atentado a la condición humana. Si no admite las diferencias para poder ser, ¿ qué camino recorre la diferencia? Si la pureza se consigue a costa de renunciar a lo que cada uno tiene de singular, ¿qué camino recorre la singularidad? La condición para sostener el ideal es desconocer su forma de operar en la realidad; y atreverse a criticarlo ya es una manera de traicionarlo. Como exige no ser pensado impide el cambio entre los que lo comparten, y el intercambio con quienes no lo comparten. Es preferible la destrucción del proyecto, al reconocimiento de que a partir de un momento determinado, es imposible sostenerlo.

El que fracasa es el hombre, nunca el ideal. Reconocerle un límite es una flaqueza del hombre y para poder sostenerlo es necesario desconocerse, y desconocer las condiciones de existencia reales. ¿ Será cierto que los seres humanos queremos ser iguales, y que deseamos lo mismo? En las experiencias que me tocaron vivir, ninguna propuesta idealista pudo resolverse en un lugar que no fuese su contrario. Contrario, no por ser el buscado, sino porque se necesita salir de un lugar, no importa hacia dónde, y el que aparece es justamente el que se iba construyendo en silencio desde el rechazo, cuando en voz alta se seguía proclamando el ideal adolescente, habiendo desaparecido las circunstancias que lo hicieron necesario.

Donde hay un ideal, no hay un proyecto posible

El sionismo no fue un ideal. Fue un proyecto con un sostén histórico, político, social y la solución a un problema real. Como proyecto era tener un territorio, y el retorno de los judíos a ese territorio. El ideal era construir las propias casas, y la vuelta a la tierra.

La vuelta a la tierra era factible en una economía agrícola, cambia cuando se pasa a una economía industrial. Salvar el ideal y no dejarlo crecer, es mantener una economía agrícola sin industrializarla, aunque no pueda competir en el mercado y por lo tanto desaparezca como proyecto.

Reconocer el límite de una economía agrícola, es salir del ideal y garantizar el proyecto. El ideal es el enemigo del proyecto, aunque no exista ideal que no esté sostenido desde un proyecto. Y donde hay un ideal, hay un limite a su posibilidad de acuerdo a las condiciones de existencia reales, que son finalmente las que determinan.

El kibutz cumplió y es probable que cumpla aún una función. Lo que ya no es probable que surja del kibutz la transformación de Israel en un país socialista, mientras que sí es probable que el kibutz ingrese en una economía distinta, para que pueda competir en el mercado.

Conclusiones: donde hay ideal no hay proyecto. El ideal atenta contra la condición humana porque niega las diferencias. La singularidad no tiene destino. Los primeros que lo pensaron son desplazados por los que lo continúan, pues son éstos los que incorporan el mundo de lo real.

Un ideal no es una verdad única ni es para todos. Para un “ente” como fue la Jativá Anilevich era una verdad única, pero no para las personas que lo formábamos. En principio no es una verdad, sino que es un ideal, y mucho menos para siempre.

Por vivir en el ideal no se lo puede pensar, y esa dificultad de no poder pensarlo se proyecta en forma de burla a los que piensan distinto, a los que escriben poesías, atacando a los que publican libros. Si bien Guga puede analizar con objetividad el conflicto con un judaísmo galútico moribundo (fuera del ideal), no puede ver a un kibutz moribundo y que nadie sabe cómo rescatar un proyecto posible, cuando el individualismo desplaza al colectivismo (dentro del ideal).

Aun así, el ideal es para convivir con otros, no para destruirlos y mucho menos, en nombre de Dios y de la Patria.

La terminología en alguna de las cartas que tanto rechazo produjo, al punto de opinar algunos que fue una imprudencia haberlo publicado, es a mi criterio una reacción visceral de quienes la utilizaron, porque el nazismo también encarnaba un Ideal y en términos rigurosos de ideal, ambos se valieron de lo que creyeron necesario para concretarlo.

Como no me asustan las palabras, el contenido del discurso de Guga me interesa porque representa una interpretación tendenciosa de las palabras del otro, y descalificatoria del otro. Compatible con el discurso descalificatorio de la derecha Israelí, o de la izquierda cuando piensa en los mismos términos; de “estás conmigo o en contra mío”, hasta “no hay lugar para los dos”, o “uno o el otro”, y que en algunos ideales incluye la desaparición física del otro. Los ideales tienen aspectos en común: fueron aprendidos antes de entender las palabras que lo representaban, y se fundan sobre la negación de las diferencias, el desprecio por el pensamiento, y la degradación de las mismas cosas.

El ideal es siempre lo puro. Convierte en traidores a todos aquellos que lo piensan, y también a los que piensan distinto, y somos nosotros los impuros los que impedimos que ese ideal se realice y no lo impuro que habita en los que proclaman el ideal.

El antisemitismo moderno y el antisemitismo de siempre

Otra lectura posible del planteo de Guga Kogan es la inversión del sufrimiento como estilo de vida. El sufrimiento es para los israelíes, y para los judíos de la díaspora nos dejó cómo dueños del goce y del dinero. La confirmación que la respuesta de Guga no es a mis palabras, sino a su pensamiento la da su necesidad del sacrificio para sostener un ideal insostenible, que no es compartido por muchos otros que comparten su estilo de vida. Para ser comprendido desde alguna lógica, debiese poder asociarse el sacrificio con goce. En ese sentido la descalificación hablaría de un goce desde el sacrificio, confrontado con otro goce desde el placer.

Eso no significa que mas de uno en Israel sienta una frustración por ver la desintegración de un proyecto nacional, como nosotros vivimos la desintegración de nuestra vida comunitaria
Amigos míos que viven en Israel son los que presentaron mi libro. Fueron shlijim los que nos invitaron al Encuentro, y los que me invitaron a hablar. Con profesores de la Universidad de Tel Aviv o de Jerusalém, o con algunos pensadores sobre el tema del kibutz, me encuentro frecuentemente y con todos logré un hermoso intercambio, en el que ellos aprendieron y yo también, y ninguno de ellos cuestionó mi derecho a hablar.

Comparto el pensamiento de Leonardo Senkman, porque creo que Guga está solo de nosotros. Pero me parece que en Israel, son cada vez más los que piensan como él. Ya Platón expulsaba a los poetas por venir a subvertir un orden.

Tengo presente las palabras de Tata Furmansky respecto al uso del lenguaje del antisemitismo moderno. Aunque fuesen las palabras de alguien emborrachado no de esa alegría que nos vinculaba antes, sino de la borrachera destructiva que sostienen los que viven en un ideal que no resiste lo real, Tata no podrá negar que la forma de descalificación, la burla, el no poder escuchar lo que otro dice, sino lo que necesita para descargar la violencia, además del brutal ataque al pensamiento, la discriminación, el apoderarse de una verdad única y para todos, si bien no es el lenguaje del antisemitismo moderno, si es el lenguaje del antisemitismo de siempre.

¿ Que términos uso Igal Amir para explicar el por qué asesino a Rabin?.

No puedo homologar las palabras de Guga con las de Igal Amir, aunque hay algo en la burla, en la desproporción, en el tono y sobre todo en el desprecio, que mucho lo acerca al tono de los antisemitas.

La respuesta de Soltanovich es la de una persona que asistió al Encuentro. Me aprecia pero no contestó la carta de Guga ni como psicoanalista ni como amigo mío. La contestó como judío que siente que alguien podía cuestionarnos aquello que dijimos, pero no podemos aceptar que se nos cuestione el derecho a decirlo.

Creo que la respuesta del porqué nadie se planteó si la carta de Guga merecía ser publicada, la aporta Pablo Bercovich: - “Como lector, aprecie en la primera los sentimientos de un hombre del Hashomer Hatzair que hizo aliá y hoy trabaja en el kibutz en el ejército como reservista; la segunda, no apta para un periódico de Mapam, por su contenido ni por su forma”.

Ni la palabra Israel, ni kibutz, ni Hashomer Hatzair nombran lo mismo. Tampoco nosotros nombramos lo mismo cuando usamos esos términos. Creímos poseídos por un ideal, que las palabras nombrarían lo mismo para siempre. ¿No será que el haber aprendido que las cosas son para siempre, lo que nos impidió ver lo que estaba pasando en Israel, en el Kibutz, en la comunidad judía e incluso con el mismo ideal?

Mi discurso era una reflexión sobre el ideal

Cuando pronuncié el discurso que motivó tanta confrontación, no me planteé en qué lo sostenía, pero releyéndolo ahora me parece absurdo que alguien hubiera imaginado que vivimos como traidores, o que los que no concretamos el ideal, nos estemos arrastrando.

Creo que lo que más se arrastra es el ideal mismo, y con él un grupo privilegiado que lo utiliza a su propio servicio y no al de los demás.

El Dr. Soltanovich no se equivocó cuando dijo que la respuesta de Guga Kogan era totalitaria. Guga sitúa la muerte de su compañero en un tractor, en la condición de muerto en combate. El derecho de hablar. La burla de los intelectuales. El vincularnos con el dinero, cuando ni siquiera sabe de qué vivimos. La sorpresa: - ¿ Que dije para que me contesten así?.

¿ Tenemos que ser nosotros los responsables de la porción de fracaso que esa vida tuvo, como para generar una respuesta que hasta un ingenuo se daría cuenta, que tiene una violencia que no se ajusta al texto que le dio origen?

Retomar un texto escrito hace ocho años no tendría sentido, si a través de él no buscase explicar una situación.

Creo que esa altanería, esa soberbia, esa imposibilidad de escuchar al otro, esa manera de vincularse con los judíos que viven fuera de Israel, es la conducta de la sociedad israelí. Es la conducta con los árabes, con los orientales, con los rusos y, tal vez la que tienen los israelíes entre sí. De lo que estoy seguro es que no fue la Israel que concibió el movimiento sionista, aunque puedo reconocer que es la Israel posible. No veo motivo de orgullo en ocupar territorios que no son de Israel, aunque reconozco que lo que uno vive, poco tiene que ver con lo que imagino, aunque mucho de ello pudo haberse concretado.

Fueron reflexiones que habían quedado en mí. Me conmovió el ver tanta gente reunida. Como era la primera vez que intervenía en un encuentro tan importante, a pocos días de volver del transplante, me reencontré con muchos amigos y con otros, que en algún momento habíamos compartido un tránsito.

Me habían pedido que dijese algunas palabras en el acto. Fue un hermoso encuentro entre la gente del movimiento que lo preparó, y otros que fuimos convocados por haber pasado por el movimiento.

Cada uno vivía su vida, y vino a compartir una porción de su historia con otros.

Ninguno mostró nostalgia. Ninguno habló de lo maravilloso que pudo haber sido una vida distinta de la que vivía, ni tampoco de lo maravilloso que era la vida que vivía. Nadie ostentó lo que tenía, y ni siquiera lo que era. Hablábamos, que es una costumbre poco frecuente. No fue un encuentro panfletario, y menos un desencuentro entre gente que acusa para no sufrir.

El encuentro del Hashomer Hatzair fue muy cálido, sin reminiscencias y sin preguntarnos si teníamos o no derecho a estar en ese lugar. Fuimos invitados y respondimos masivamente, sin remordimiento, sin culpa, unidos por lo que hoy nos relacionaba.

Mi discurso cumplía una función: contar mi trayectoria en el movimiento en los términos en los que yo podía hacerlo, que era reflexionar acerca del ideal. No hablaba acerca de mí sino del ideal, aunque lo corporizase en mí.

Ocho años después lo retomo. Tenía una cuenta pendiente, y decidí saldarla.

La mentira esencial: aliá, la única verdad

Cada uno utilizó sus propias palabras para expresar lo que desencadenó el hecho de ponernos en contacto con esa porción de fracaso que toda vida tiene, en aquellos que lo pudieron ver, y la violencia que desencadenó en aquellos que decidieron vivir en el fracaso, por no poder verlo.

Creo que la falacia está en imaginar al idealista sin sostén en lo real, e imaginar al realista sin espíritu.

La palabra Jalutz está asociada con el espíritu, y la palabra Doctor con la materia. El Jalutz aparece como no deseante y el Doctor como deseante. El jalutz con una ética y el Doctor sin ética. Doctor esta asociado al goce y al dinero, y Jalutz al trabajo y al sudor.

“Hubo una época que los médicos eran distintos, dice la gente, porque atendían a quien necesitaba. Ahora, sigue diciendo la gente, primero te preguntan si tenés para pagarle y si no tenés, te dicen que vayas al hospital”.

El jalutz es puro, incontaminable. Dice la gente:”Ellos son un ejemplo, desde que vinieron viven de la misma manera. Dan lo que pueden y reciben lo que necesitan. El kibutz no se dejo influir por los cambios exteriores, reina la igualdad, cada uno esta pendiente de lo que le falta al otro, nadie se ocupa de sí mismo”.

Creo que la misión del ideal terminó en el momento en el que cambiaron las condiciones que lo hicieron necesario.

La mentira esencial en la que vivimos fue: aliá, la única verdad. Incluso en la jativá Anilevich ya era una mentira. Era un proyecto para todos, pero en ningún caso una verdad para todos.

Hay preguntas que ya no tienen lugar

La propuesta del discurso intentaba una nueva lectura de la relación Israel- Diáspora. Mi propuesta era que dialoguen en lugar de violentarse. Haber reducido la interpretación de mis palabras a cuestionar mi derecho a decirlas, invalida la ilusión de que el ideal está vacío de materialidad.

Materialidad vinculada a atribuirse el derecho de decidir quién habla y quién no. Indiscutible manejo del poder, que para sostener un ideal puro, se ejerce en nombre de ese mismo ideal.
Está perversión del pensamiento, que también yo compartía, fue a causa de haber tenido la certeza que a los once años mi vida había quedado trazada.

Tal como fue concebido el ideal, fuimos pensados nosotros, y terminamos pensándonos.
¿ Algún padre o madrij podría decirle hoy a su hijo o janij que su vida quedó trazada para siempre por haber nacido en el kibutz?.

La pregunta ya no tiene lugar.

Aparecieron nuevas preguntas

Pero aparecieron nuevas preguntas. El ideal se convirtió en un obstáculo para un intercambio entre nosotros.

Los ideales que tuvimos en los años `50, `60 y `70, nos han dejado restos por lo que no me sorprende que se haya incluído la palabra “moribundo”. Queda abierta una pregunta: ¿Es el ideal, con su emblema de persistir a pesar de lo real, con su desconocimiento de las diferencias, y con su imposibilidad de ser pensado, una condición para producir transformaciones en el mundo en que vivimos? ¿Un proyecto que se sostiene desde lo real, imbuído de espíritu, y abierto a la crítica y al reconocimiento de las diferencias, no es más factible de concretar, pese a no tener el carácter de sagrado?

Si encarnamos el ideal de ser el pueblo elegido, sólo un proyecto imbuído de espíritu nos puede señalar el camino de salida de un ideal, que nos destruye más de lo que sigue construyendonos. Y es otro proyecto imbuído de espíritu, el que logró lo que el kibutz creo, y además que Israel pueda incluir hoy una inmigración como la judeo-rusa que, aunque llegue a unas costas que arden, sea éste su último refugio.

Si se habla de último refugio, no es el ideal el que volcó a los judíos-rusos a Israel, sino la necesidad; y es la necesidad de constituirse en el último refugio y de reencontrar un sentido para esa sociedad, lo que permitió que los israelíes puedan absorberlos.

El ideal es una ilusión. Destruye lo que toca, no deja pensar, aleja a los que piensan y equivoca al destinatario de su propia acción. “Ladran Sancho, señal que le pegamos”.

¿ A quién ? ¿A nosotros ? ¿ Somos nosotros los enemigos de Israel?

En ese caso el ideal cumplió su función. Destruyó el proyecto socialista que lo sostenía,
porqué no pudo sostenerlo, o porque estaba tan ocupado en separarse de todos los impuros que no pudo reconocer lo que pasaba a su alrededor; en lugar de utilizar el pensamiento para poder reconocer a los que ladran, a los que lamentablemente no pudieron pegarles.

El pensamiento hubiese podido poner en contacto a los idealistas con el porcentaje de “derecha” que habita en cada uno de ellos.

El ideal no permite el proyecto, y es únicamente en el proyecto donde podemos reencontrarnos.
Los ideales fueron, son y serán, mientras existan las condiciones que los hagan necesarios. Luego tienen que morir para dar paso al proyecto, que es el lugar en el que pueden hacerse posibles.
Dice un refrán judío: “lo que uno mismo puede hacerse no puede hacer solo ni su peor enemigo”.

Y para lo que terminamos haciéndonos entre nosotros, alcanza con que cada uno despliegue lo que tiene oculto, ya que el mantenerlo oculto no impide que actúe, y termina deseando lo opuesto a lo que proclama desde el ideal.

Frases tomadas de los libros que publicó Janan Nudel

“La vida puede más que la resignación”. Libro: “El Jardín de las delicias”

-“Si querés hacer algo por tu hija, cortá con tu silencio y contale tu historia”. Libro: “Cartas 1999

“Era chico para irse y grande para quedarse”. Libro: “El Jardín de las Delicias”.

“El proyecto de clase es ante todo un atentado al amor”. Libro: El Espacio Comunitario

“Los problemas no son un obstáculo en el trabajo, sino que forman parte de él” Libro: “El Espacio comunitario”

. “Tenia que elegir entre ser madre o ser inteligente”. Libro: El “Jardín de las delicias”.

“Empezaba la oportunidad que le piel dice que puede ser para siempre”. Libro: “Cartas 1999”.

“Si es para siempre nunca podes elegirlo”. Libro: Cartas 1999

“Tenés que elegir entre la vida y la eternidad”. Libro Cartas 1999

“Las ilusiones llenan el vacío de proyecto”. Libro: La comunidad judia en el año 2001

“Cuando hay amor no existe el pecado”. Libro: En el mundo hay lugar para los dos

“Aquello que se transmite es lo que está vivo en uno” Libro: En el mundo hay lugar para los dos

“Te venciste sin rival”. Libro: Cartas 1999.

“Es imposible recuperar el que uno fue sin otro”. Libro: Cartas 1999

“El amor tiene el límite del amor y aquello que trasvasa el amor, cuando no podemos compartirlo impide al convivencia”. Libro: Cartas 1999

“No puedo saber qué me vuelve más loca: si continuar siendo la que no soy o la angustia que me provoca el acercarme a la que quiero ser”. Libro: El jardín de las delicias

Trato de llenar con palabras el vacío de pensamiento que me produjo la sorpresa.

-¿Cómo es posible que cuando te cuento algo que me pasa, lo único que se te ocurre es contarme cómo te pasó a vos?

Cuando cedés la primera vez, terminás siendo el último en enterarte de todo.

-“Si seguís esperando para saber lo que te pasa, es probable que cuando lo sepas ya pasado la oportunidad de poder aclararlo”.

“Lo que descubrí en mis años de soledad, es que la obediencia a Dios no pasa por someterse a otro”.

“La diferencias que percibimos como amenaza, es lo más rico que tenemos”.

“Y una sacralidad que se descompromete de la vida, puede ser realizada en nombre de Dios, pero es un acto contra la vida misma”.

“Ningún acto de generosidad con otro, puede perjudicarlo a uno”.

“Cuando alguno esta más cerca de lo humano, esta más cerca de ser un hombre”.

“Sólo después de vivirlo, comprendí que hay carreras que es necesario terminar, aún a costa de un corte, para que aparezca la carrera que uno quiere seguir”.

Una solidaridad que intenta apropiarse del dolor de las víctimas, es otro atentado.

Recordar es un proyecto de amor, no olvidar es perpetuar una venganza.

No olvidar es la guerra permanente, recordar hace posible la paz.

No es posible una vida sin miedo, pero es posible no hacer del miedo la vida.

Nuestro pasado no tiene futuro, pero nuestra vida sí; tenemos que elegir entre nuestro pasado y nuestra vida.

Amo a los que escriben. Condeno a los que queman los libros.
Condeno a los fundamentalistas. Creo en el futuro.
No creo en la verdad única. Creo en las verdades.

Un ideal ni es una verdad única ni es para todos. Libro “En el mundo hay lugar para los dos”.

Donde hay ideal no hay proyecto posible.
El ideal atenta contra la condición humana porque niega las diferencias.
En principio no es una verdad, es un ideal, y mucho menos para siempre.
No me sorprende que el ideal sea siempre lo puro, convierta en impuro a todos los que piensan distinto.

Recordá que cuando olvidaste el motivo por el que te fuiste, es el momento de empezar a volver. Libro: “Pensión La Rosales”.

lunes, 21 de mayo de 2007

La lucha del hombre contra la adversidad


Todos pensaran que mi inclinación a escribir sobre la adversidad, de lo que ocurrió durante los últimos 20 años, es un relato de mi vida.

Es cierto, pero no es sólo lo que llamamos enfermedad sino que incluye la pelea que uno debe darle superando síntoma por síntoma.

Síntomas que aparecían sin aviso, con aviso que sólo la segunda vez se hacían comprensibles, señales que uno recibe y que deja pasar, pero lo seguro es que salvo los cuadros más agudos , que no avisan previamente(infarto masivo), en todos se han recibido señales, que uno las siguió o la dejo pasar. A veces convenció al médico, que lo que uno tiene es tan grave con la fuerza de la negación que cuando se lo propone puede involucrar a otros.

Negación de la que el paciente es portador para negar lo que sabe.

Todos los que somos portadores sabemos que estamos atravesados por una enfermedad, el temor a saber la verdad, lleva tiempo, energía, conflictos sociales, aislamiento, dudas y es el momento para confirmar que la duda es la situación mas compleja, difícil, ya que no puede transformarse en acción y uno siente que se paraliza en hacer algo que sea lo adecuado en ese momento.

Es común cuando hablamos de un vínculo que hablemos de una de las partes y excluyamos la otra. Frente a la adversidad hay dos posibilidades: sufrir o acusar. El que sufre encuentra los recursos propios que incluye sus seres afectivos. La energía, el equilibrio, la fuerza y en particular el espíritu mientras, que se convierte para las personas en un ser para los demás y los que tenemos la posibilidad de amar, vivir para seguir siendo uno y ayudar a quien decidió que necesita de uno.

En los que acusan se quedan solos tramando venganzas, despechados con la vida, enojados, como si algún otro hubiera producido el malestar.

Es inevitable la pregunta: ¿Porqué a mí? Y la inequívoca respuesta: ¿porqué no?
En esa primera etapa se siente como un castigo, como una injusticia, como haber soportado más que lo habitual del hombre. Comienzan a aparecer las recriminaciones por todo aquello que esta separado de lo que estaba bien. Sólo y seriado, lo que estuvo mal. Seriar lo que estuvo mal en nosotros es crear un monstruo, porque somos un equilibrio entre lo bueno y lo malo; como seriar únicamente lo bueno, sería hacer de nosotros seres irreales y falsos.

Aunque la enfermedad que me acompaña desde hace 20 años, significo un cambio de vida junto a cambios de comportamientos, no significan un antes y un después. Tiene cierto carácter épico definirlas así. La angustia que atraviesa al que no sabe que enfermedad tiene, disminuye mucho cuando se entera. Enterarse es saber decir que uno reconoce que ya sabe que enfermedad tiene.
En términos de la fenomenología es un desarrollo, que liga la enfermedad con la historia del sujeto, y no un proceso que irrumpe y desliga la aparición de las enfermedades apareciendo de la nada, se decir, que no se reconocen como ligadas. Ningún paciente ni tampoco ningún médico piensa así ahora.

Tampoco es cierto, que el médico en su marco referencial mantiene a las enfermedades mentales y orgánicas como fueron incorporadas la primera vez. Lo que no es cierto porque un marco referencial se modifica siempre, y como el médico incorporo una teoría que le resolvía todo, la eligió para no estar de frente a la enfermedad y entrar en la confusión. Es elegir para no tener que vivir pensando, ya qué además tiene que trabajar.

Paradojal: trabajar al máximo para no pensar.

El paciente esta abatido, la familia alarmada, el médico no responde y cuando lo hace tiene que cuidar lo que dice, y prefiere un discurso evitativo, por temor a comprometerse en una respuesta que pueda implicarlo.

Ni el médico, ni la familia, ni el paciente es probable que sepan, pero a cambio de esperar la familia, exige saber algo, que es lo único que el médico no puede decirle, porque pidió los estudios que pueden orientarlo hacia la patología que él sospecha.

¡Que distinto es si el compromiso que se hace es de un acuerdo de los tres, paciente, médico y familia, de ir comunicando a partir de que el médico comience a contar con el relato del paciente!
El sentimiento último y silenciado por la familia es que: si no le insistimos al médico, no se ocupa y puede dejarlo morir.

En la Argentina hay dos elementos que no son tan comunes como creemos: la conversación previa, que en oportunidades resuelve el problema y el examen clínico, que aporta datos precisos: los síntomas que trae el paciente y los signos, que encuentra el médico durante la entrevista: palpando, auscultando, observando, haciendo o no fondo de ojo, o lo que encuentra durante el examen clínico. Es lo más temeroso para el paciente. De acuerdo al vínculo que hayan contraído con el médico el paciente confiará en él o ira a otro médico o utilizará de la entrevista para evitar otras, o irá visitando médicos hasta que encuentre lo que el espera que le digan.

Por miedo a lo que encuentre el médico, la mayoría no concurre a la visita (signos), teme lo peor que es el cáncer, que se da la minoría de las veces y como causa de muerte, sólo cuando la consulta se realiza tarde.

Aquello que puede salvarlo, es lo que le quita la vida: no consultar cuando uno ya sabe que se produjo un cambio: todos, sin excepción sabemos que hubo un cambio, y a cambio de la verdad eligieron la muerte.

En mi caso particular viví preocupado pero sabiendo que siempre ofrecería batalla y que era probable que saliera adelante.

En una oportunidad tuve la sospecha de un tumor. Me llamo la atención la aparición de una línea de 1cm. Consulte con muchos médicos, y todos coincidían que era la consecuencia de una intervención anterior y por lo tanto, una cicatriz.

¡Qué mejor para un paciente que todos los médicos digan que era una cicatriz a que fuera la aparición de un tumor! Decidí hacerme una radiografía cada 10 días. Después de 6 semanas, ya la línea se hizo un círculo de 5 cm. de diámetro. La lleve al médico sin hablarnos, la observó y llamó al hospital y al otro día ya tenía el diagnostico de adenocarcinoma. Sólo temí después de proyectar la cirugía de dos hepatocarcinomas (2 cánceres de hígado) para el 15 de junio que tuviera relación, aunque mi cuerpo me decía que no.

Y así fue: uno no era metastático de los otros. Me opere de dos: El de hígado el 15 de junio y el 8 de julio el de pulmón. Tenía fe. Creía en todo lo que amaba, en todo lo me protegían, en mis amigos y en mis dos nuevas familias, una de las cuales me dio dos nietos. En mi familia original había tres sobrinos que por ellos tenía que vivir, me necesitaban no como padre sino como guía. En mi segunda familia de hace 20 años, que es la que uno crea en la vida, me dio dos nietos, y la tercera compuesta por tres amigos, no me dieron nietos pero se dieron ellos. Con ellos, para ellos y desde ellos vivo, agregando amigos con los que puedo ser yo, sin dolor, sin miedo y sin culpa.
Mis amigos siempre están y es importante no sólo en la enfermedad, también en la impunidad, en la corrupción, en la mentira para colmo siempre delante nuestro mirándonos de frente y nosotros con las manos atadas y cocidas las bocas, sin poder decir mucho, no sólo porque no cambiarían las cosas, sino también porque uno ya tuvo oportunidad de exponerse para nada, y en especial mi generación.

La aparición de algo nuevo en el transcurso de una enfermedad, acompañado con aquello que uno no conoce, son las situaciones más difíciles de soportar.

MI PRINCIPIO FUNDAMENTAL ES QUE SABER ES MÁS IMPORTANTE, ÚTIL, Y TRANQUILIZADOR, QUE NO SABER.

No sólo con la enfermedad ¿cuantas muertes hubiésemos evitado sabiendo los estragos de un tsunami, las zonas de aparición y una comunicación a la gente? ¿Por qué la gente no abandona los lugares riesgosos y elige exponerse en lugar de evitarlo? No entra en este trabajo, pero es un comportamiento común de la condición humana.

La pérdida de la totalidad donde no queden testimonios de una vida anterior, es uno de los motivos, comparable a los bajos niveles de pobreza (una de las peores adversidades) ya que todo está perdido y sostener la experiencia de vivir, es reconocer que lo perdido es lo único con lo que uno cuenta.

La diferencia con la enfermedad consiste en que uno no es la enfermedad, salvo cuando en la enfermedad encontró su lugar. Actuará como víctima, triunfador, necesitado, en cambio el que la tiene pero no es una enfermedad cuenta con la parte sana para tratar la parte enferma. Tengo una enfermedad que me consume mucha energía, pero en ningún caso me esclaviza ni tampoco me somete. No es mi rival, no es mi enemiga, no es una parte no elaborada de mi sistema psíquico, es del lenguaje del cuerpo. En el ser humano hay enfermedades que entran por el aparato psíquico y hay enfermedades que entran por el cuerpo, y ambas luego toman la totalidad. Buscaba que la causa fuera psíquica como psiquiatra que soy, pero consulte con quince médicos (psicólogos, médicos, psicoanalistas especialistas en enfermedades psicosomáticas, clínicos y todos confirmaban que era una enfermedad de origen corporal. Al final cedí ya que no tenía manera de confrontarlo.

Convivir con la enfermedad es duro, a veces por lo imprevisto, otras por lo repetido, por lo invasor, por aquello que interrumpe, por la dependencia que crea y que lo único que puede hacer uno es aceptar esa dependencia con independencia.

Cuando tenía dos meses tuve tos convulsa. El médico se fue diciendo que estaba muerto.. Cuando mi mamá escuchó que tan sólo a los dos meses me había muerto, sus gritos atrajeron a la vecina que le dijo: - Ya que dijo que está muerto, haré lo que me parece. Me puso boca abajo con la canilla abierta y me recupere. No es lo importante lo que ella hizo, aunque me salvó la vida, sino la responsabilidad que asumió en el momento de la decisión.

Hace cerca de un mes, tuve un incidente parecido. Una ambulancia se fue sin querer llevarme.
Vino otra con una médica que no me quería llevar, aludiendo que era un cuadro terminal de cáncer y que no era conveniente. Ya estaban todos mis amigos, en mi casa o en el hospital.

También mí médico habló con la médica para preguntarle si la ambulancia era para turismo y se
hizo responsable por el traslado. El que crea las palabras crea los hechos, salvo que la pelea por vivir respirando contra todo lo posible, en mi caso generó en los médicos, familiares y amigos una energía cósmica que me permiten hoy contar los hechos.

Agradezco a los que decidieron por seguir peleando conmigo y asumieron junto conmigo la decisión de que viviera.

Vivir enfermedad mediante, terremotos, tsunami, depende de reconocer las señales que la vida da, en lo que aun podemos gobernar, que no es todo.

Recuerdo las palabras de mi analista: “Ten presente que siempre te ha salvado la sinceridad que tuviste con tu cuerpo”.

Pero hay algo más: el deseo de vida, siempre que haya otro en quién esté puesto ese deseo.


Juan Jorge Nudel

jueves, 10 de mayo de 2007

El boguer de hoy, de ayer y de mañana

Ante el requerimiento del Dto. de Hagshmá son estas algunas reflexiones sobre la encuesta realizada por bogrim.
Dr. Janan Nudel

ANALISIS

A partir de un encuentro de bogrim en el que participaron aproximadamente 100 de ellos, se programó una actividad que expresara como tenían incorporada la tnua de ayer, la de hoy y como visualizaban, la tnua de mañana.

Con el nombre de ayer situaban un movimiento que los antecedió, sin poder a través de las respuestas saber a que ayer(tiempo) se referían.

La tnua de ayer puede ser la de sus comienzos, o también la que ellos suponen que desapareció antes de que ellos ingresaran. La que existió en un momento determinado hasta que dejó de ser.
Por algunos términos que utilizaron se referían a una tnua sionista, realizadora y jalutziana.
La de hoy aparece definida como la no tnua de ayer, y la de mañana, como la no tnua de hoy.

Características del boguer que enumeraron con mayor frecuencia de la tnua de ayer:

1. Constructor de la historia
2. Iniciativa
3. Compromiso con el sionismo realizador.
4. Mayor sentimiento
5. Alia en garinim
6. Mas fuerte ideológicamente.
7. Iniciativa
8. Muy tradicionalista
9. Empuje
10. Militante
11. Compromiso con el judaísmo
12. Ideas claras
13. La tnua como forma de vida
14. Coherencia
15. No rendirse nunca
16. Vanguardista
17. Dejo el creer que la única verdad era la tnua
18. La intransigencia
19. Descarto las ideologías cerradas
20. Poca tolerancia

La tnua se transmite como algo idealizado e inalcanzable. La tnua del ayer, no queda claro hasta cuando se habla del ayer, es un paraíso revolucionario. Luchaba contra la asimilación y se preocupaba por la comunidad.

La tnua jamás lucho contra la asimilación, se embanderó detrás del antisemitismo. Para los javerim de la tnua de ayer la comunidad era un espacio deteriorado y conformista. Vivía una vida paralela a la de la comunidad judía de la que no se sentía parte, de igual manera que la alía no era a Israel sino al kibutz.

No aparecían dudas: un ideal puro.

Es cierto el compromiso con la causa aunque la vivíamos como propia, pero sin entenderla. La identificación con la ideología no surgía del conocimiento sino por ser javer de la tnua.

De verdad creíamos en un mundo mejor, sin conocer lo peor del mundo.

NO EXISTE EN LA IMAGEN DEL BOGUER NINGUNA CARACTERISTICA QUE HUBIESE QUE MODIFICAR

Para un javer de la tnua lo más seguro era otro javer de la tnua.

Había competencia por los roles. En especial los madrijim que amábamos nuestro trabajo, hacíamos visitas domiciliarias. Ser madrij daba un status. Como en la familia, no había en la tnua una persona con la que hablar un problema personal.
Existía el ocultamiento.
Era un régimen militar, que no se daba en garinim que se integraban a la tnua de otras instituciones, y que habían tenido una formación distinta, una vez que eran más grandes.
Mas aliot por ideología. La alia de un garin era un motivo de fiesta. Sólo se interrumpió cuando nos enteramos que javerim de uno de los garinim que subió al barco fumaba y se emborrachaban. Muchos volvieron por considerarse marxistas.
No estaba en nuestra posibilidad elaborar ese hecho.
Otro golpe fue en el año 1959 cuando nos enteramos que todo el garín que había estado en el kibutz Jatzor, en el majan abandono el movimiento.
Como se percibe por estos hechos, comienza un proceso de desidealización, ya a partir de los años 60.
La militancia era un valor reconocido. Pero no teníamos ninguna posibilidad de autocrítica. Los valores de los movimientos juveniles eran: Amor por la kvutza, el kibutz, éramos una vanguardia. Nuestra calidad de vida se sostuvo en la ingenuidad y la confianza. Cuando alguno salía del movimiento era un quiebre para todos. La palabra traidor resonaba en nuestras mentes.
Nuestro compromiso era ilimitado y la tnua era nuestra prioridad. En el año 1953 ya cada uno elegía cual era su carrera en el secundario. Nuestra realidad era el kibutz, vivíamos para servir, y para nosotros la tnua era un solo un tránsito.
No había un sólo javer que no pensara en la alia mientras estaba en el movimiento. Cuando salía era que habíamos fracasado en evitarlo.
En 1959 los que estábamos en el majón, durante nuestra estadía en el kibutz, escuchábamos comentarios que era mejor estudiar primero y luego hacer alia. La mayoría tenía que elegir o la universidad o la tnua.
En el imaginario quedó la frase ser “ boguer hasta la muerte”. Es una frase que devela la realidad de los movimientos en lo que se nombra con “ el ayer”.
Ser boguer hasta la muerte es fundamentalismo. Segundo, no era posible ser boguer hasta la muerte porqué te expulsaban del movimiento.
Se observa la idealización en:
La idea de compromiso. En las tnuot siempre fuimos minorías.
La crítica social. No estaba desplegada la crítica sino la acusación. La crítica deviene de poder pensar en libertad.
La capacidad de iniciativa. ¿Qué iniciativa se podía tener en una estructura que no podía ser pensada?
El empuje. Es verdad, había empuje, si se entiende por empuje ir hacia delante con impulso. No existía empuje si se trata de desplegar la capacidad intelectual o de carácter. En la tnua nadie era el que quería ser, sino el que debía ser. En la tnua era lo unificado, lo igual. Si bien el madrij era muy cálido, su formación no le permitía analizar aquello que sus janijim atravesaban.
Las ideas claras. Las ideas no estaban claras; si estaba claro el camino. Lo dije en una oportunidad: “nosotros luchábamos por ideales antes de saber el significado de las palabras.
Valentía para defender las ideas: ¿ Ante quién? ¿ Quién era el sujeto frente al cual defender nuestras ideas? La tnua era un ideal. Comprometía la vida de muchos de nosotros. Los que fueron más independientes resolvieron mejor situaciones que se les plantearon.
Cuando se nombra la tnua de ayer, hubo varios “ ayeres”. Al que el grupo se refiere, entiendo, no tiene que ver con las primeras aliot. En las aliot hubo un porcentaje que lo hizo por razones ideologicas. La mayoría por razones personales.
Aquello que creo el imaginario(lo maravilloso de esa tnua con respecto a lo siniestro de la de hoy) resultó de otro imaginario(la idea que éramos críticos y libres, ni una ni la otra).
La tnua fue un lugar hermoso porque comprometía nuestra vida. No lo era por la manera en que comprometía nuestra vida.
Hicieron alia grupos que se formaron fuera de la tnua, muchos exitosos. Hubo garinim de gente más grande, que había resuelto aspectos de su vida personal. Para nosotros no existía la persona sino la kvutza(el grupo).
La tnua fue más exitosa cuando el kibutz tenía una función en Israel. Siguió siendo menos importante a medida que la figura del kibutz y del jalutz se fue deteriorando.
Si es cierto que era la prioridad para aquellos que estaban en la tnua. Pero cuando hablo del año 1959 ya el ideal no fue tan avasallador como lo había sido hasta ese momento.
En el kibutz hay miembros que entraron por razones ideologicas, pero también muchos que lo hicieron por otras razones. Debe ser difícil reconocer si aquellos que más creían en el ideal resolvieron mejor la crisis a la que se confrontaron.
Las vivencias fueron lo más enriquecedor. El creer en algo que trascendiera al yo, aunque no sabíamos que era, hizo de muchos de nosotros seres más nobles.
Tal vez el error estuvo en la transmisión: idealizar la tnua de antes que descalifico aun más la de ahora. Sin embargo en la actual, asoman características que corresponden más a una democracia que la tnua de ayer.
No aparece en el imaginario de la tnua de ayer ninguna fisura, ningún cuestionamiento, ninguna reflexión sobre la forma en que vivíamos en ese lugar. El lugar era lo emblemático. Quizás su riqueza estuvo en aquello que no se nombró: la amistad, la fe, la competencia con las otras tnuot, el interés por una forma de vivir que no hubiésemos podido conocer de otra manera. La alegría que teníamos de estar con el otro. La complicidad que compartíamos de creernos los mejores como hombres y como judíos. Todavía para nosotros había una diferencia entre los hombres y los judíos. Vivimos separados del judaísmo. Teníamos una manera particular de vivir como judíos: estabamos en el kibutz, ajenos a aquello que pasaba alrededor, y sólo afectados por el antisemitismo. No éramos parte de la comunidad salvo como protesta.
No conocíamos gente de afuera. No podíamos, aunque nadie lo prohibiese, vincularnos con otra gente que no éramos nosotros.
Demasiados “no” a cosas importantes pero que no nos competían, y “sí” fáciles con compromisos que nada tenían que ver con nuestra edad.
Esa idealización no favoreció a la tnua de hoy. La tnua de hoy tiene que crecer sin un destino claro: aquí las ideas están más claras. Cada uno debe decidir por sí mismo su destino. Antes la pelea formaba parte de la situación, hoy la pelea es una decisión.
Siempre hubo roces vinculados con el poder. Pero también hubo roces más amorosos, sin tocarse porque estaba prohibido. Hace poco participé de un encuentro con un grupo religioso que recordaba con afecto y sumisión, al rabino que estuvo durante la formación de la institución.
Quienes estuvieron con él pensaban que de haber seguido el mismo rabino muchos problemas se hubieran resuelto. No faltaron entre los que lo desconocían, quienes dijeron que no aceptarían ese liderazgo.

La tnua de ayer evitó el preguntarse acerca de la tnua. La tnua de hoy no deja de preguntarse alrededor de la tnua. La tnua de ayer tenía todo claro porque no preguntaba, la de hoy tiene todo confuso, porque se preguntan porque no son como los de ayer. Si haber sido como los de ayer fue aceptar la perdida de la libertad, ser como los ayer en el hoy, es la perdida de consciencia de la realidad.

Hay cierto reconocimiento que la tnua de ayer era cerrada, intransigente y con poca tolerancia. Pero estas características aparecen paralelas al concepto que tenían de los bogrim y de la tnua de ayer. No significan con claridad que limitaciones creaban en los bogrim, esta única manera de poder ser.

De todas maneras, en los caracteres de la tnua de hoy aparecen indicadores de mayor conciencia, aunque de menos militancia.

La tnua de hoy no nombra lo mismo que la tnua de ayer, más aun, ni siquiera los ideólogos de la tnua de hoy tienen certeza de hacia donde orientar su educación.

En las respuestas de la tnua de mañana reina un escepticismo vinculado a sí habrá boguer, ¿ Qué boguer? Para otros habrá tnua. Esta en duda la continuidad del movimiento, aunque es probable por lo que se insinúa que será algo distinto, pero que seguirá(de acuerdo a las encuestas).

1. Superficiales.
2. No saben hacia donde van.
3. Un marco social.
4. Poca fuerza.
5. Poco sentimiento.
6. Desilusión.
7. Pocas ganas de mejorar
8. Menos alia
9. Mayor escepticismo por temas judíos
10. Pocas ganas de mejorar
11. Poca concreción de proyectos
12. Pocas ideas claras
13. El compromiso con el sionismo realizador
14. Identificación pobre con la tnua
15. Descarto un pasado mejor
16. Soy mejor de lo que piensan
17. Las ganas de adaptarse sin perder la identidad
18. Sentimiento de pertenencia
19. Pertenencia
20. Continuidad a pesar de todo
21. Mantener en esta sociedad(2)los valores de la tnua
22. Conversar sobre como era la tnua de ayer de hoy y de mañana

Análisis:


Una rápida lectura de las características de la tnua da sin duda un síndrome en menos. Aquello que en el ayer estaba ahora desapareció.

No saber hacia donde ir, es seguramente una dificultad que no depende sólo de los bogrim. A partir de que el ser no tiene dirección, su proyecto lo situara en un lugar desde el cual pueda darle un sentido a su vida.

El sentido de la existencia misma del boguer esta planteado en el trabajo. La palabra poco, si bien no niega la existencia de algo, lo disminuye en significación: poca militancia, ideas, compromiso, sentimiento, pocas ganas de mejorar, poca fuerza. Poca concreción de proyectos, poca alia.

Pero hay un dato evidente: si bien estar en la tnua nombra algo distinto, eso distinto que nombra no admite comparaciones con la tnua de antes. Antes era un camino hacia Israel, aunque muchos se quedaran, ahora es un lugar donde transcurrir la adolescencia aunque algunos hagan alia.

La pregunta cambia: ¿ Cómo viven la adolescencia los jóvenes que circulan por el movimiento?
Si bien la tnua embandera la alia, ya no lo hace como la única verdad, y termina desvalorizando lo que ella misma produce.

Es conocido que “el que cree que todas las frutas maduran con las cerezas, no conoce las uvas”. La búsqueda de la identidad de los hijos no tiene que ver la identidad de los padres, sino con lo propio.

No aparece lo propio durante la encuesta. Para los fines que se propone la tnua hoy es posible que sí cumpla con sus objetivos, o no. Pero no está claro con respecto a que proyecto se piensa.
Sin embargo aparecen comentarios desde un lugar de debilidad que van introduciendo algunos elementos que no figuraban en la tnua de ayer, como por ejemplo:

Atravesar la búsqueda de una identidad en un momento de integración al medio circundante.
Mantener la tnua cuando no está en el deseo de nadie, más allá del propio.
Seguir con preguntas sobre el boguer de hoy, de ayer, y de mañana.
Querer participar de un mundo más abierto.
En una sociedad que alimenta el individualismo a ultranza, en la cual el kibutz aparece como un destino dudoso, en que Israel atraviesa por situaciones que ponen en riesgo los valores que sostuvimos durante nuestra vida, y no la de ustedes, y que ustedes recibieron las consecuencias de aquello que nosotros no podíamos ver. En un país que no se sabe si podrá o no resistir económica y políticamente, sin destinos laborales y con una desocupación desconocida hasta hoy, con indicadores de pobreza que comprometieron a la clase media, tampoco la tnua puede ser otra que la que es.

Si es posible que no sea la que pueda ser desde aquello que se plantea.

Continuar a pesar de todo, y reconocer la dificultad es un adelanto respecto a la tnua de ayer.
Descartar que lo pasado fue mejor son dos cosas al mismo tiempo: por un lado, desde la globalización uno de sus principios, pero como está sugerido en esta encuesta, es una denuncia: dejen de apabullarnos con lo que fueron y déjennos ser como somos. Tampoco fueron como dicen que fueron. ¿ A quién le habla este boguer? ¿ Quién lo hostiga? No es su conciencia, no es su sentimiento de culpa, sería más bien un pasado que le fue presentado como inalcanzable. Sumado a ello en el que muy pocos creen.
A ese mismo interlocutor le contesta: soy mejor de lo que piensan.
Son mejores de cómo los piensan. Por la profecía de Thomas, aparecen demandados en lo que no pueden y no en lo que pueden.
De verdad están ahí, en San Bernardo, discutiendo, pensando, hablando, juntos, ya eso es importante.
Respecto al boguer del futuro, imaginan la tnua por muchos años. No saben cómo, no saben a qué se llamará boguer. Creen que habrá amor por la tnua ( presencia) al mismo tiempo, se preguntan: ¿ Qué boguer?( ausencia), o se busca boguer. Se imaginan dilemas(¿pienso luego existo o existo y luego pienso? No van a saber de donde vienen (memoria) ¿Volverá a ser como antes? (dudas). ¿ Habrá janijim? (continuidad).
En un mundo tan cambiante tampoco es importante que lo sepan.

Acerca de la discriminación

¿Cuál es la naturaleza del acto discriminatorio? ¿Cuál la responsabilidad del discriminador y cuál la del discriminado? ¿Puede obviarse el marco cultural e ideológico en el que la coexistencia de mayorías y minorías ocurre? Las sociedades modernas tienen un debate pendiente respecto de las relaciones entre grupos sociales detentadores del poder y sectores que los padecen. Y, también, respecto del rol del discriminado. El artículo que sigue constituye una aproximación hacia un conflicto antiguo y a la vez vigente.

Dr. Juan Jorge Nudel

Contenido:

--A veces no entiendo aquello que transcurre a mi alrededor ¿Por qué habrá sido?
¿Acaso no hablamos lo suficiente? Es probable que no. Hace ocho años, mirando una vidriera, escuchaba gritos desde un megáfono. Mucha gente se acercaba a la plaza y yo, caminando en sentido opuesto, me tropezaba con otros grupos que iban a una especie de concentración. Trataba de que no me llevaran por delante, ya que nada había hecho para que me arrastraran. Llevaban carteles que evitaba mirar por si alguien me preguntaba: -¿Ud., tiene que ver con esa gente? Si no los leía sabría menos, y cuando menos supiera mejor me sentía.

a.. -Camina al revés, me gritaban.

Apuraba el paso, y era cada vez mayor el esfuerzo que tenía que hacer. Las manifestaciones no conducen a nada y la violencia tampoco; pero ¿Quién me puede decir si no son las manifestaciones las que crean la violencia? Si no te metés en líos, nadie te puede decir nada. Y quiero vivir en paz ¿Es mucho pedir? Si no te manifestás, ¿cuántos problemas te ahorrarías? Después, las autoridades reprimen a los manifestantes. Tienen todo el derecho, para que no haya un caos.

Cuando llegué a mi casa me tomé el trabajo de explicarle a Raulito lo peligroso que era escuchar a los que hablan. ¿Si no somos los padres los que le enseñamos ahora que tiene 15 años, que le va a pasar después?

Raúl ya no es el mismo de antes. A veces no viene a casa. Con Mabel nos preguntamos en qué nos equivocamos. Hace ocho años, cuando iba contra la corriente en la plaza me gritaban: -Siga, señor, no se vuelva. Pero no estaba volviendo, simplemente estaba yendo a mi casa.

¿Donde estará Raúl? ¿Con quiénes andará que no vuelve a casa? Haberlo educado para que no se mezcle en nada, ¿no es una garantía para poner a un hijo en el buen camino? Me parece que no, pero sigo creyendo que es la mejor manera".

La ambigüedad caracteriza a toda minoría oprimida, por la intención de negar una diferencia como forma de pasar desapercibido en el conjunto y el reconocimiento de la diferencia, con el consiguiente requerimiento de ser reconocido desde esa diferencia. Situación en la que cada uno debe elaborar si salir del lugar que la mayoría le dio a la minoría de la que forma parte, no le significa un acto de traición a esa mayoría.

a.. "Te dije que no le digas nada. Callate.
b.. Me dijo cabecita.
c.. Ya va a cambiar.
d.. Me dijo judío de mierda.
e.. No sabe lo que dice.
f.. Me miran porque soy alemán.
g.. Ya se van a dar cuenta de que no tuvimos nada que ver.
h.. Me hacen sentir que por ser árabe soy terrorista.
i.. No te pienses como ellos te piensan, así ellos empiezan a pensar.
j.. La próxima le doy un trompazo.
k.. Te van a odiar, no lo hagas. No los escuches.
l.. Yo quiero que me escuchen.
m.. Ellos son más. Fijate lo que le pasó al de la esquina".

Este vínculo que no particulariza de quién se trata, se organiza desde un modelo de educación donde los hechos que ocurren quedan asumidos como una condición del marginado, como dificultad por aceptar el nuevo contexto. La situación de opresión queda constituida en el momento que la minoría hace propio el pensamiento de la mayoría, pierde la capacidad de discriminarse y en el acto queda constituida la discriminación.

Comprender que el acto discriminatorio lo constituyen ambos, no niega como condición esencial la existencia del prejuicio como hacedor de la cultura en la que distintos grupos sociales conviven. Es esta cultura facilitadora del prejuicio como sistema de control, la que legitima la desigualdad de oportunidades y de posibilidades, haciendo depender de la voluntad (como único valor) el éxito social, y excluyendo las condiciones reales de existencia.

Aquello que se deposita en un grupo social minoritario convierte a sus miembros en ciudadanos de segunda categoría, legitima a los ciudadanos que representan a la mayoría como dueños del país, haciendo sentir a los que pertenecen a las minorías como favorecidos por la generosidad de esa mayoría.

Cuando el derecho se transforma en favor, el acto discriminatorio queda constituido. La crítica esta permitida al que se considera perteneciente al país, y prohibida para el inmigrante o nativo con alguna singularidad.

-Pero si no te gusta, ¿por qué no te volvés a tu país?

-Este es mi país.

a.. Sé más agradecido.
b.. ¿Y por qué lo criticas vos?
c.. Porque es mi país.

La Constitución como reguladora de los derechos es sustituida por un discurso verbal. La mayoría desautoriza a la minoría desde un discurso que reconoce verdadero y que neutraliza la propia crítica, inventando una pertenencia que de ser real no hubiese necesitado de extranjerizar a la minoría.

Sistema que actúa secundariamente como un silenciador de los desacuerdos, y condenando a todos los miembros al silencio en nombre de la lealtad a la Patria, acto que deshace la democracia en nombre de la democracia.

A la "Patria" la sostiene la Constitución. La Constitución pertenece a una "Nación" democrática. Si la "Patria" queda confrontada con la Nación, en nombre de la "Patria" el grupo de poder se apropia de la Constitución al servicio de la discriminación, y en nombre de la "Nación" el pueblo queda sostenido por la Constitución en lo legal, pero sin sostén en lo cotidiano. Los que hablan en nombre de la "Patria", en uso de un poder real generan la ilusión de una democracia que convierte a los damnificados (mayorías) en poderosos, para que sean estos los que ejerzan los actos discriminatorios. El malestar que surge de las condiciones reales de existencia, los hace depositarios óptimos para descargar sus tensiones en grupos minoritarios, y el poder real desaparece en estos actos, actuados por deseperanzados que son quienes lo hacen visible.

ES AL SERVICIO DE NEUTRALIZAR LA VIOLENCIA DE LAS MAYORIAS, QUE EL PODER GENERA EL PREJUICIO CONTRA LAS MINORIAS EVITANDO QUE ESA VIOLENCIA SE VUELVA CONTRA SU PODER.

EN LA DESESPERACION POR ATRAVESAR SITUACIONES DE PRIVACION QUE NO PUEDEN EXPLICARSE, LAS MAYORIAS ADOPTAN LOS PREJUICIOS COMO PROPIOS Y DESCARGAN SU VIOLENCIA EN LAS MINORIAS.

Los manejos de la opresión circulan entre la negación (todos tenemos las mismas posibilidades) hasta la transformación del oprimido en opresor (los judíos tienen el resorte de la economía mundial; los peruanos, bolivianos y paraguayos son los responsables de la desocupación en la Argentina; a las mujeres las violan porque se lo buscaron; la homosexualidad es una deformación de la sexualidad; los docentes ya no son como antes: quieren cobrar por el amor con el que tendrían que enseñar; si es un desocupado es porque no quiere trabajar, etc.).

El prejuicio y la discriminación se retroalimentan para negar las causas reales de los fenómenos que producen.

Un ejemplo puede ser esclarecedor: en el asesinato de las tres mujeres en la ciudad rionegrina de Cipolletti, en el Sur argentino (1), el fracaso fue no haber encontrado ningún motivo que permitiese involucrar a las tres mujeres como generadoras del acto de la violación. Al no encontrarse un motivo no hubo otra posibilidad que el reconocer que la violación existió.

Con el preconcepto de que "el dinero no hace la felicidad", se niega la asimetría económica y legaliza cualquier forma de explotación. Con el preconcepto de "querer es poder", se pretende hacer depender de cada uno la posibilidad de emerger de condiciones infrahumanas de existencia, negando los factores sociales, e invirtiendo la ecuación real que es "poder es querer". Un desnutrido sólo podrá hacer aquello que se propone cuando se nutra, no cuando quiera.
De aceptar esta propuesta el "acusado por su situación" se vuelve desconfiado, sometido, se aleja de los otros y confirma la marginación. El haber despojado al discriminado de la posibilidad de reconocer la discriminación y terminar haciéndose responsable por ella, es garantizar la persistencia de una tensión que este despojo mantiene oculta. Por otro lado, la toma de conciencia de la discriminación lo pone frente a un sentimiento de traición, por la conciencia de una deuda impagable que contrajo, en la manera que fue educado a reconocerse como miembro del país en el que vive.

El hecho se circunscribe a tolerar a una minoría, en lugar de respetarla desde su diferencia. Y desde su semejanza, reconociendo lo que tienen de igual. El equilibrio se produce respetando lo que tienen de diferente y aceptando lo que tienen de semejante.

Despojar a alguien tiene el límite de poder seguir despojándolo. Pero frente a la escasez, ese "algo" se convierte en alimento que lo hace sentir que dispone de cierta libertad. Una posibilidad es: "Hoy que tengo, voy a comer hasta no poder más, por sí mañana no tengo". Otra posibilidad es: "Hoy que tengo voy a comer más, porque así estoy seguro de que tengo". Una tercera es: "Hoy que tengo voy a comer más, porque si me siento muy lleno, no necesito pensar en mañana". "Comer" como nutrirse de todo aquello que le da seguridad.

La confraternidad cuando sólo es de buena voluntad, se sostiene en la premisa: "Yo te doy porque te necesito, pero recordá que lo que te doy no es tuyo, sino mío". Son préstamos que se devuelven con dinero y con dignidad, cuando en realidad es un estado de necesidad que enriquece la convivencia. La existencia de la minorías, es siempre una necesidad de la mayoría. Los conceptos de despojo, traición, liberación, préstamo y orgullo, están ligados entre sí. Frente al despojo, el opresor responde: "aún te queda algo", y el discriminado intenta retener el orgullo.
Frente a un préstamo, el opresor recuerda el interés que tiene que pagar, y los discriminados confían en la buena voluntad. Frente a la liberación de la carga depositada, el opresor acusa de traidor, y el discriminado queda sin respuesta.

Para recuperar un espacio de reconocimiento es necesario que el discriminado recupere la memoria que lo conduzca a la conciencia de su situación real; no asuma como grupo aquello que le quieren depositar, acudiendo a quién corresponde para denunciar, sin que el poder del miedo sea más fuerte que la conciencia de la denuncia , sabiendo que una constitución lo protege, y que hay organismos cuya función es la de garantizar esa protección. Los sentimiento que legitiman la discriminación son los de deuda y de traición.

Todo lo que diga , haga o reclame, parte del hecho que está en deuda o que es un traidor a aquel que le dio hospitalidad. Condición ideal para la explotación, por qué primero se le permite entrar para abaratar la mano de obra, y después se lo hace responsable de la desocupación.

La discriminación con respecto a una minoría no depende de la minoría sino de las tensiones que es necesario canalizar. La minoría al aceptar la opresión evita enfrentarla, y sólo puede ponerse en contacto con su imposibilidad. Para transformar la imposibilidad en posibilidad, el marginal se sustrae del grupo de pertenencia, y transforma su búsqueda en individual. Esta es la actitud que la sociedad espera de él: que busque solo, porque solo no puede liberarse, ya que la conciencia de su situación grupal es el primer paso para su liberación real. Al sustraerlo, la mayoría deshace el poder de la minoría, y el marginado queda expuesto a los desmanes de la mayoría, como un individuo que caminando solo por la calle se enfrenta con una patota que no lo conoce, y que lo golpea sin otro motivo que el de golpear a otro, para transformarse de oprimido en opresor.

La discriminación se convierte en violencia cuando el monto de resentimiento por la propia situación, trasciende la posibilidad de ser contenido dentro del mismo grupo. Los que no forman parte de su grupo quedan indiscriminados en la depositación de esa descarga. Se explica así por qué puede ser un otro que ellos desconocen, y ensañarse como si fuera alguien que los hubiera agredido. De un cualquiera se convierte en un "otro", capaz de soportar la violencia que descarga la mayoría por el monto de resentimiento que condiciones reales de existencia les han producido.
El reconocimiento consciente de los responsables por el monto de resentimiento acumulado, permitiría darle un destino a la violencia, incriminando a los causantes reales.

"No puedo seguir en el estado en el que estoy. Ya no me queda qué perder. ¿Por qué me enfurece que la Rosario salga con ropas tan ajustadas, con colores que enaltecen la silueta, que se mueva como una mujer provocativa, que traiga hombres a su casa y tenga un buen pasar...

Ninguna de mis denuncias han prosperado...Yo debería hacer justicia por mí misma. Cuando la cruzo me saluda como si nada pasara, y le contesto secamente, lo que parece no alterarla. Yo tengo esa ropa, nunca me atreví a usarla, no porque no me gustaría traer hombres a mi casa, sino porque me enseñaron que estaba mal ser una masajista. El maricón de enfrente tienen buenos modales, no tengo quejas, sino una sensación de vivir entre pecadores, mientras yo vivo sufriendo y ellos se divierten.

En este país nadie hace nada, hasta los de afuera vienen aquí y transforman a nuestros hijos en adictos, y si una se queja nos acusan de tener xenofobia. Que palabra rara. La escuché por la televisión en medio de programas obscenos que ni siquiera respetan la vida en familia. ¡Que atrevimiento! Los nativos tenemos menos derechos de los que nos corresponden. Para ser sincera jamás me ocupé de saber que derechos tenemos. Para eso están los abogados, y nadie necesita saber más de lo que tiene que saber.

Vamos Julio, que se termina tu turno y el próximo está por llegar. Sabés que no me gusta hacer esperar a mis clientes.

A decir verdad, Julio es mi marido. No tengo clientes. Todavía creo que puedo hacer algo distinto. No depende únicamente de mí, pero también yo puedo hacer algo. Quisiera conocerme más, quererme más... Estoy segura de que si me quiero más, voy a odiar menos. No me enseñaron a querer, me enseñaron más a envidiar, pero así como aprendí a envidiar, ahora tengo que aprender a querer.

Vamos Julio a buscar a la nena; no, mejor me voy sola. Quiero encontrarme con ella a solas para contarle lo que me está pasando. Ella es tan distinta que estoy segura de que me va a comprender, aunque debiera ser yo la que la comprenda a ella... Pero por un momento la necesito como mamá".

Salió de la casa más serena que otras veces y subió al taxi.

(1) Se refiere al caso de tres jóvenes que aparecieron asesinadas en noviembre de 1997, y que todavía no fue esclarecido.

Familia y liderazgo comunitario

A) Texto de la renuncia que hubiese querido enviar
un miembro de la Comisión Directiva
de una Escuela Judía.

A la Comisión Directiva:
Me cuesta mucho presentar mi renuncia a esta Comisión Directiva, y más todavía, explicar los motivos de esta decisión. Pero siento la necesidad de hacerlo y permítanme comenzar por el principio.

Después de años de alejamiento de la Comunidad, me integré a la Comisión de la Escuela cuando mi hijo entró al jardín.

De chico yo fui a un ken y empecé así un largo recorrido que, en cada etapa, coincidió con lo que es usual entre los chicos judíos.

Permanecí en ese ken durante los últimos años de la escuela primaria y los primeros de la secundaria.

Mis padres no estaban demasiado entusiasmados pero los tranquilizaba el que yo no estuviera en la calle.

Después fui al bet-arn de mi barrio, y lo más importante que hacía allí era deportes.

Cuando tuve 19 años empecé a circular por los grandes clubes, ya que sabía que allí podría, según mis padres, encontrar a la mujer que necesitaba. Yo sería un profesional y mi futuro suegro debería comprender lo que yo merecía, e instalarme.

Concurrí a bailes, a reuniones, a algunos kabalot shab t, a debates donde nos invitaban a pensar qué estábamos buscando y donde, como es lógico, hablábamos sobre identidad judía.

Pero lo que yo buscaba era una pareja; estaba pendiente de la gente nueva, y creo que los demás también.

A los 25 años me recibí, me casé y me instalé; y con tantas cosas nuevas, estuve alejado 6 años de todo marco judío.

Recuerdo la mirada de agradecimiento de mi madre y el orgullo de mi padre. Mamá me agradecía el que hubiese hecho feliz a papá, cosa que seguramente ella nunca había podido hacer.

El orgullo de papá se debía a que, a través de mí, él se había recibido. Me presentaba como algo suyo, logrado por él, convencido de que el valor de sus acciones comunitarias se había incrementado con este acontecimiento.

Mis padres no eran felices. No puedo negar queme dieron todo lo que podían, pero en medio de peleas, discusiones, desprecios. Mi madre se quejaba de que mi padre nunca estuviese en casa; mi padre se quejaba de las quejas de mi madre.

Cuando él no estaba, mi madre nos contaba cuál era el verdadero rostro de nuestro padre.

Mi padre decía que él trabajaba para que no nos faltase nada, que lo hacía por nuestra felicidad y jamás se quejaba de mi madre.

Yo debía recorrer el mismo camino, pesca que a ellos no les había resultado.

Cuando mi hijo entró al jardín retorné a la comunidad, seguro de hacer una buena elección.

Reconozco que al principio me costó adaptarme; ocurría lo mismo que en mi casa, querían incorporar gente nueva a la Comisión y siempre peleaban, además, hablaban mal de los que no venían.

Yo miraba extrañado pero me decían que ya me acostumbraría, que lo importante no era lo que pasaba ahí, sino la tarea que estaban haciendo.

Tal como antes había pensado que mis padres buscaban mi felicidad, ahora pensaba que estábamos buscando la felicidad de nuestros hijos.

Mi entusiasmo se transformó en costumbre. Con algunos me sentí bien desde un principio.

Empezamos a salir y, sin darnos cuenta, obligamos a nuestras esposas a llevarse bien entre ellas.
Si nosotros éramos amigos, ellas debían serlo también.

Por mi condición de profesional, entré en la Comisión de Cultura, propuse nuevas ideas, actividades, invitados. Cada propuesta desencadenaba un interrogatorio para terminar aceptando algunas, y rechazando otras con un simple no o con esas complicadas explicaciones que los humanos suelen usar para justificarse en lugar de aquel simple no. Los argumentos solían ser que eso ya se había intentado sin éxito o que a la gente no le interesaría.

A medida que aumentaba mi desilusión y mi bronca, comencé a hacer cosas con el descuerdo de los demás.

Finalmente me cansé y renuncié a la Comisión de Cultura. Nadie entendió por qué, ya que me iba tan bien.

No sólo preparaba las actividades. Tenía la intención de crear la Institución que yo quería para mis hijos. De lo que no me daba cuenta era que no siempre la Institución que queríamos todos los miembros de la comisión, era la misma.

Me convencieron para que entrara en la sub-Comisión de quinta. Esa era la solución para la Institución. Traería mucha gente, ya que la gente buscaba confort y nosotros debíamos facilitárselo.

Volví a repetir mi historia. Tal como antes cambiaba de club ahora cambiaba de comisión.

Eso era lo habitual entre nosotros; algunos se iban, unos pocos entraban, algunos cambiábamos de lugar y otros estaban siempre en lo mismo.

Ahora soy de los que se pelean, pero con más autoridad. Parece que la antigüedad da derechos.
En realidad, nunca supe por qué peleábamos; de lo que estoy seguro es que no era por nuestros hijos, sino en contra de ellos.

No desprecio lo que hicimos, la escuela sigue y eso es importante. Pero vivimos en el límite, sin disfrutar.

Y yo me pregunto: ¿Por qué peleamos? ¿Por qué necesitamos tener siempre razón? ¿Por qué esa competencia entre nosotros? ¿Por el poder? ¿Por el prestigio?

Me recuerda mi casa paterna. Para mis padres era más importante ganarse entre ellos que aquello que estaban discutiendo. Y la misma queja de mi madre se me presenta cuando discutimos el por qué estamos solos y son tan pocos los que se acercan a nosotros.

¿No estaremos haciendo algo para que no vengan? Estoy seguro de que en algo estamos equivocados; tan seguro como deque para mi madre era más importante el quejarse que el estar con mi padre.

Papá nos había convencido que él no estaba nunca en casa por nosotros; ¿no será por nosotros que la gente no se queda nunca en casa?

A medida que escribo, siento que quisiera no renunciar, pero con una condición: abrir esta discusión hasta aclararla. De otro modo no tiene sentido quedarse.

No es en contra de ustedes; es por mi. Quisiera comenzar a cambiar mi historia y no repetirla.

Quisiera evitar la repetición de trabajar sin entender por qué, sólo para exhibirme en algún acontecimiento, como hacia conmigo mi padre.

Los saluda con mucho respeto.

B) Liderazgo comunitario y clase social

El liderazgo comunitario podría definirse como un autoritarismo en representación del padre.

El carácter voluntario de los miembros de las comisiones directivas favorece la fantasía mesiánica del dirigente y es, a su vez, utilizado como argumento descalificante para el rol profesional, por ser "mercenario". Pero el trabajo voluntario no es gratuito pues el deseo se organiza desde una reparación.

Produce beneficios inconscientes (reparar vínculos) y conscientes, como ser búsqueda de poder, de prestigio, de relaciones económicas, etc.

La falta de conciencia de estos beneficios condiciona una determinada forma de articulación de los dirigentes voluntarios entre sí, y entre el dirigente y el profesional.

Un vínculo creado al servicio de un destinatario, que es la institución, se transforma en una relación patrón-empleado, padre-hijo, etc.

El dirigente voluntario ingresa a su rol en la comunidad judía desde el poder, desde la certeza de ser un hijo deseado y desde el deseo de ser venerado.

En la comunidad no judía, el voluntario judío ingresa desde el sometimiento, desde la certeza de no ser deseado y desde la búsqueda de ser aceptado.

El dirigente voluntario privilegia un cargo menor en una institución no judía respecto de un cargo de mayor jerarquía en una judía. Es equivalente a lo que ocurre con el profesional.

Lo expresado, es decir que en la comunidad se busca lo perdido y fuera de la comunidad lo nuevo, avala este comportamiento.

El liderazgo comunitario se organiza desde:
- El poder y el prestigio.
- El fracaso del padre.
- La restitución de lo perdido.
- La evitación de los cambios.
- Un deseo insatisfecho.
- Un proyecto de clase.
- Un sionismo espiritual.
- Una aniquilación de líderes potenciales, que ponen en peligro la continuidad de los dirigentes.

Hay que buscar las características del liderazgo en la propia comunidad, que hace emerger a aquel líder que satisfaga sus demandas. La ola de desfalcos que se produjeron hace unos años en algunas cooperativas judías constituye un ejemplo:

Los ahorristas, desde sus deseos secretos, vieron en las cooperativas un sostén a su proyecto de clase.

La mayoría silenciaba lo que estaba ocurriendo, desde la fantasía que a ellos no les tocaría o que la comunidad quedaría más expuesta en caso de hacerlo público.

De acuerdo con lo aprendido en sus familias, era más importante que no se supiera lo que ocurría que resolver el conflicto.

Es necesario tener presente que los judíos tienen una actitud diferente cuando se relacionan con instituciones o con otros judíos.

Con otros judíos (sean profesionales, comerciantes, industriales, etc.) en un vínculo individual, se relacionan con desconfianza, proyectando en el otro su propio comportamiento posible. Con las instituciones su actitud es distinta; como las organiza a su servicio, confía mas.

Con las instituciones ligadas a lo económico se produce un quiebre en un momento de su desarrollo.

El crecimiento de la institución, deja a un costado su objetivo comunitario y el nuevo objetivo es su propio crecimiento. Si las cooperativas tenían proyectos comunitarios, como sostener instituciones (clubes, escuelas, etc.) y se cometieron desfalcos, los objetivos reales no eran comunitarios sino clasistas, de crecimiento económico.

No se trata de simples estafas sino de proyectos secretos de clase, que utilizan la palabra al servicio de ¡a comunidad y la institución al servicio de la clase.

Como la palabra del dirigente es la palabra del padre y la responsabilidad es la de la comunidad, resultaba comprensible que muchos judíos, que en la infancia habían aprendido que los judíos eran sus amigos, no desconfiaran.

Las instituciones de tiempo libre, proponen un espacio supuestamente comunitario, pero integran a sus asociados desde la clase social para evitar el conflicto.

Las instituciones asistenciales, por su parte, están desacreditadas y dramatizan la imagen desvalorizada que el judío tiene de la condición judía y de la comunidad.

Esta conserva a esas instituciones en un estado de agonía; concordante con el mandamiento de no matar, se 0pta por dejarlas morir.

Cuando los dirigentes se acercan a las instituciones en crisis, lo hacen desde una fantasía mesiánica, que dificulta la lectura y comprensión de la situación. Ellos vienen a lograr los que otros no lograron.

Una estrategia comunita ría efectiva, para eliminar o modificar dirigentes creativos, es asigna ríos a este tipo de instituciones, transformándolo en un desafío, alentando la fantasía mesiánica y garantizando así el fracaso en lugar de admitir la posibilidad de desarrollarla, modificarla o cerrarla.

La obsesiva búsqueda del éxito coarta la libertad para pensar, ratifica el mandato, se relaciona con el pasado y no con el futuro. Impide vincularse con las necesidades comunitarias reales.
Puede decirse que las instituciones perimidas existen para evitar el surgimiento de otras, garantizando así la inmovilidad de la dirigencia comunitaria y evitando los cambios.

La idea de una comunidad judía única y sostenedora de un mismo deseo, es aniquiladora. Esta idea es mantenida al servicio deque sigan las condiciones para esperar al mesías.

Esto favorece la disputa acerca de quién es el padre de la comunidad y genera un solo modelo de dirigente. El mesías que va a salvar a los judíos. La connotación de mesías la da la actitud de sacrificarse para que se salve el pueblo, sin esperar nada para sí.

Se constituye desde el padre que se incorporó en la infancia, aquél que todo lo podía, que junto con la admiración, producía amor, odio, envidia, que es lo que sienten hacia el dirigente los integrantes de la institución desde su papel de hijos. Desde un deseo secreto lo constituyen en padre y después se rebelan.

La depositación y la rebelión son parte de un mismo juego en el que la segunda convalida a la primera.

Los mandatos que deben cumplir los que se acercan a una institución, desde un lugar de reconocimiento son:

1) Cumplir con una serie de actos humillantes cuyo proyecto es abolir todo lo que tienen de diferente.
2) Integrarse al proyecto institucional y fortalecer la imagen del padre.
Queda constituida así la relación dirigente-institución necesaria para el proyecto comunitario.
Dijimos que la institución se organiza desde el fracaso del padre (necesidad de reparación), que provee el espacio que permite el reencuentro con el objeto perdido (el poder y la familia), mientras que el profesional es contratado para detener la huida del hijo y ejecutar el deseo secreto del dirigen-te.
La necesidad de reparar (situación incompleta) impide disponer de la propia libertad, reprime la libertad del otro y cosifica las relaciones, pues inconscientemente coloca a los otros en el lugar donde los necesita.
El trabajo voluntario se organiza desde la reparación. Al servicio de esta reparación el rol del dirigente puede transformarse de creativo en devastador.
Dijimos que las personas se convierten para él en cosas. Pero cuando la "cosa" se convierte en persona (es decir, utiliza su propia palabra) aparece la violencia, pues pone al dirigente en contacto con lo reprimido. La relación pierde su carácter simbólico para convertirse en un enfrentamiento padre-hijo.
El pueblo judío tiene vacante el lugar del mesías. Nadie pelea en la comunidad por ocupar el lugar de Dios pero sí el del mesías. Este proyecto reivindicativo es violatorio de la ley, y genera en el dirigente sentimientos de culpa y fantasías paranoicas
Como en la comunidad está prohibido matar, se deja morir todo aquello que desafía al objeto definidor. Alguien se apoderó de la ley, de sus alcances y limitaciones. Se constituye así mismo en la ley, y desde ahí prohíbe pensarla y pensarlo.
Frente a este usurpador aparece otra situación secreta que da origen a la disputa: quién es el representante legítimo de Dios y quién responde a un dios pagano.
El usurpador es el representante legal y es legal todo lo que él autorice. Todos los demás son paganos y es ilegal todo lo que ellos autoricen.
El padre debe sostener la legitimidad de un único Dios e implementar un aparato represivo que castigue al otro, por responder a un dios pagano, decretando que su producción no es judía.
Se observa aquí el desconocimiento de pertenecer a un mismo pueblo. La estrategia consiste en evitar el contacto con el objeto peligroso, hipertrofiar los afectos e inhibir la función más importante del grupo, que es la de pensar.
Si el poder de la prohibición implica la veda para pensar la prohibición, toda reflexión alrededor de la ley es vivida como un pecado.
Los integrantes de la institución, grupo o comisión deben acatar o retirarse, como herejes, a otro lugar.
Sien el que se va persiste el con tenido religioso, se renueva su búsqueda de un mesías que represente mejor los propios deseos.
Ocupar el lugar del mesías, desear el poder, no poder aceptar las diferencias, constituyen las características de un liderazgo autoritario; tipo de liderazgo del que el pueblo judío ha sufrido reiteradamente las consecuencias.
otros:
Los factores que interactúan al servicio de este liderazgo son, entre
1) Mantener una imagen de unidad (encubridora de la desintegración) frente al mundo externo, potencialmente peligroso.
2) Mantener la unidad alrededor de un Dios único, en nombre del cual se pueden realizar y justificar todo tipo de acciones.
3) La poca integración entre proyectos de clase y trabajo voluntario en la comunidad, lo que queda resuelto transformando al segundo en un lugar de poder.
4) La falta de conciencia política que impide compartir un proyecto común y que, tangencialmente, hipertrofia el yo.
5) La constitución del otro como enemigo.
6) La poca inclusión de la realidad nacional, lo que transforma a las Instituciones en provincias de un país, que es la comunidad judía.
7) La amenaza de la asimilación.
8) La negación de la necesidad personal que acompaña la decisión del trabajo voluntario.
9) El silencio de los desacuerdos ideológicos frente a tina "madre pueblo" que amenaza con la culpa y el castigo.
10) La necesidad de mantener unida y siempre viva la pareja de padres, simbolizada en una "madre pueblo judío" y en un "padre Israel".

Palabras dedicadas a Dotan y Smadar


Lamento no poder compartir personalmente este hermoso día con ustedes. Estas palabras son una manera de hacerme presente.

Tengo en la memoria la sonrisa de Smadar, su frescura y su encanto y esa fuerza en Dotan que le permite decir que no a todo aquello que no quiere, y aceptar perder hasta encontrarse con lo que necesita.

Aprender a vivir de acuerdo al deseo y no al deber, hizo de Dotan un único, que siguiendo a otros torcieron el rumbo de la familia, hasta que la libertad tuviera mas poder que la seguridad.
La libertad abre caminos mientras que la seguridad los cierra. Sin embargo la condición humana busca la seguridad, que es un imposible, ya que nada es suficiente y uno deja de crear para ser un esclavo de su seguridad.

Lo único seguro es el amor, no porque uno es amado sino porque es capaz de amar.

Por eso nadie necesita que un hijo lo repare, si bien no siempre logramos lo que quisimos, si es cierto que vivimos la vida que podíamos vivir.

El amor no es a costa de las diferencias sino que es a partir de las diferencias.

El camino es aprender a vivir con el desacuerdo, y no silenciar por temor al corte
Quisiera recordarles que nosotros somos judíos y esta en la raíz de nuestro pueblo.

Quisiera pedirles que sea para siempre. Todas las palabras perdieron significado o lo
cambiaron; pero hay un sentimiento que se mantiene vivo y hay que luchar por él. No me preocupa la manera que cada uno logra: a travez de la música, de la imagen, de la literatura o el que necesita orar con las palabras en las sinagoga, y otros oran con los pies en las manifestaciones luchando por la paz.

Ustedes son la generación que vive en nuestra patria, no es la de los ideales que la fueron construyendo, pero es cierto que termino el con el exilio.

De todo corazón les deseo el uso de las palabras, ya que todos saben el valor de las palabras para mí, ya sea como sonido, como imagen, como silencio, como caricia, como símbolo o como sonrisa, tan hermosa en la cara de Smadar, o como garantía de ser el que quiere ser como Dotan.

Palabras que se conviertan en vientos sin temor a atravesar tormentas o que dejen al descubierto cuerpos que también hablan en días de sol. Caminatas para encontrar lo conocido y recorrer nuevos caminos para conocer lo desconocido.

Y para terminar quisiera decirles que si bien se resolvió el exilio con respecto a la persecución hay otro exilio que es dentro del propio país, dentro de la propia familia y estar exilado dentro de si mismo.

Mis deseos son que siempre oren con los pies en las manifestaciones, que siempre usen de las palabras, que comprendan que amar es más importante que ser amado, y que las decisiones surjan de la libertad y no por la seguridad.

Caminen hacia la luz, la luz iluminara el camino de nuevos recorridos para seguir siendo el mismo.

Y en lugar de encerrarse como si uno no fuera del lugar, de la familia, o de si mismo, luchar por el arraigo.

Esta es la vida que hemos construido, no hay otras, aunque como humanos siempre sentimos que quizás haya otra vida que no conocemos y que fuéramos más felices.

La única vida es esta y el valor que tiene es recordar que la felicidad solo se produce cuando uno hace feliz a otro.

Muchos besos Janan