Siendo shabat kodesh, lamentablemente no podré estar presente en el sentido homenaje a nuestro querido Janan Nudel z"l, pero no quiero estar ausente en el recuerdo de su palabra, su pensamiento comprometido, su amistad, su carácter pedagógico, su escritura y su sabiduría.
Tehí zijró Baruj.
Que su memoria pueda unirnos a los lazos de la vida e inspirarnos para que nuestra existencia pueda ser significativa, como fue la de él.
Con cariño
Dany Goldman
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miércoles, 16 de julio de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
Janán z"l
Pesaj Nudel,
Javerim:
Los familiares y amigos de nuestro querido Janán se encontrarán en Lehavot Javiva.
Aquellos que hoy estamos lejos, acompañamos la Hazkará en Israel con un recuerdo de mucho afecto, pero no solamente de afecto: los temas que preocuparon a Janán merecen debate y reflexión.
Quiero proponer que nos encontremos para leer a Janán y dialogar.
Pienso que Tzavta es el ámbito para una reunión de esta naturaleza.
Un abrazo a nuestra gente en Israel.
Moshé Rozén
Tzavta B.Aires
Javerim:
Los familiares y amigos de nuestro querido Janán se encontrarán en Lehavot Javiva.
Aquellos que hoy estamos lejos, acompañamos la Hazkará en Israel con un recuerdo de mucho afecto, pero no solamente de afecto: los temas que preocuparon a Janán merecen debate y reflexión.
Quiero proponer que nos encontremos para leer a Janán y dialogar.
Pienso que Tzavta es el ámbito para una reunión de esta naturaleza.
Un abrazo a nuestra gente en Israel.
Moshé Rozén
Tzavta B.Aires
jueves, 13 de marzo de 2008
Mail de Sergio Garfinkel
Estimado Enrique, te escribo estas líneas a sugerencia de Mónica Cullucar, para compartir contigo un hecho a propósito del querídisimo Janan y el blog en su recuerdo.
Tuve la bendición de conocer a Janan hace mucho tiempo, trabajando en Nativ (escuela de madrijim en Montevideo) y entablar con él una infinitamente enriquecedora relación como sólo Janan sabía promover y que me marcó profundamente como a otros muchos de los que por suerte pude saber algo a través del blog. Idea brillante y fiel al espíritu de tan querido amigo y maestro, amante de toda forma de expresión de comunidad, gracias a la cual pude compartir con otros desde Montevideo el dolor por su partida y evitar así lo que hubiera sido un duelo tremendamente solitario.
Ayer luego de un contacto con Mónica volví a entrar al blog y me encontré para mi sorpresa con el texto de inicio sobre ser adulto.Al principio quedé totalmente desconcertado al reconocer un texto que había escrito hace muchos años y que había intercambiado con Janan en una de sus visitas a Uruguay y que seguramente quedó traspapelado entre sus cosas. Es que muchas veces con su generosidad y entrega característica, Janan dedicaba horas y luego mails a ayudarme con sus profundas críticas y sugerenciasacerca de texto que yo le iba enviando.
Así era él, un maestro. Así fue marcando mi vida, de forma esporádica pero siempre presente a través de los años.Pasados unos minutos, y con ellos el primer impacto, al releer el texto en el blog, me embargó una profunda emoción. En el texto de al lado había una referencia a como uno sigue viviendo en lo que transmitió a los otros. Si ha y algo que tengo claro es que JAMÁS hubiera escrito ese texto si no hubiera conocido y aprendido de Janan. Muchas veces antes estuve por escribir al blog y nunca me decidí a hacerlo. No sabía como homenajear a Janan, ni como agradecerle lo suficiente. Las palabras quedaban siempre escasas. Finalmente se dio esto.
Supongo que alguien escuchó algo de Janan en mi escrito. Me llena de orgullo y de alegría. Se confirma, como diría Janan, que uno transmite lo que hay de vivo en uno y que lo que uno transmite sigue vivo. Que se haya dado así no deja de ser un homenaje, porque ese texto también es de Janan.Enrique, en lo que a mi respecta no hace falta que modifiques la autoría en el blog, pero si por razones de algún orden decidieras hacerlo, me gustaría que figura como un texto compartido. Lo dejo a tu criterio.
Abrazo
martes, 30 de octubre de 2007
jueves, 23 de agosto de 2007
¡Querido hermano!

Es hora de medio día, en casa no hay nadie, creo que esta es una hora adecuada para estar contigo.
Yo entro en el ICQ y trato de recordar mis últimos diálogos contigo.
¿De dónde?, ¿de dónde Juan , sacaste las fuerzas, como luchaste, hora a hora, día a día, mes a mes, diecisiete años de lucha perpetua?.
Me acuerdo que Héctor te dijo una vez: "yo con un décimo de tus enfermedades hace mucho que hubiese estado en el cielo". Sonriendo le contestabas: "vos no te preocupes, yo viviré muchos pero muchos años.
Me esperabas que vuelva de los Rikudim, entrábamos en el ICQ y conversábamos, nos recordábamos de todas las figuras del "SHTEITL" que ya habían pasado al otro mundo, los imitábamos y nos matábamos de la risa, una risa contagiosa que se escuchaba desde lejos y que despertaba a Anat.
Te contaba que me siento feliz, que disfruto de cada instante y de todo lo que hago, que Dotan se casa, que Rotem tiene novio, y eso te daba un montón de fuerzas para seguir luchando porque los dos éramos un único cuerpo.
Juan te escribo y las lagrimas se van derramando, "¿cómo puede uno despedirse de una persona como vos", dicen tus amigos y que diré yo que tu eres parte de mi y yo parte de ti.
Desde lejos escucho tu voz: "Pedro la vida sigue, yo no pude más pero vos debes continuar".
Si Juan, nosotros seguimos adelante, quería contarte que Jen sigue tus huellas y le va muy bien en sus estudios de Psicología, que Rotem y Alon se casan, se que con este momento soñaste y que no pudiste llegar a el.
Juan , fue un casamiento de novela!, que divino!. Que alegría, tenias que verlos con una sonrisa enorme de la que no se despegaron durante toda la fiesta. Solo faltabas vos para completar el cuadro.
Rotem no pudo venir al cementerio, le esta prohibido, un pequeño futbolista, da vueltas en sus entrañas. ¿Entendes Juan?, pronto voy a ser abuelo. Como podré recibir a ese nieto sin tu presencia, como crecerá sin ese tío que tanto amo a cada uno de mis hijos que crecieron bajo su calida y sabia sombra.
Juan yo te escribo y las lágrimas se van derramando, cuanta gente se comunico conmigo desde Argentina, desde aquí Israel para estar conmigo, contigo en este momento.
Cuanto amor, cuanta sabiduría derramaste para recibir tanta admiración y adoración
.
Intento terminar este "ESPED" y no lo logro. Quiero estar un poquito más, un poquito más con vos antes de separarnos.
¡Querido hermano!, te prometo que seguiré tu camino, nuestro camino: "Dar a la gente todo lo bueno que tenemos".
Amar, amar y amar.
Yo entro en el ICQ y trato de recordar mis últimos diálogos contigo.
¿De dónde?, ¿de dónde Juan , sacaste las fuerzas, como luchaste, hora a hora, día a día, mes a mes, diecisiete años de lucha perpetua?.
Me acuerdo que Héctor te dijo una vez: "yo con un décimo de tus enfermedades hace mucho que hubiese estado en el cielo". Sonriendo le contestabas: "vos no te preocupes, yo viviré muchos pero muchos años.
Me esperabas que vuelva de los Rikudim, entrábamos en el ICQ y conversábamos, nos recordábamos de todas las figuras del "SHTEITL" que ya habían pasado al otro mundo, los imitábamos y nos matábamos de la risa, una risa contagiosa que se escuchaba desde lejos y que despertaba a Anat.
Te contaba que me siento feliz, que disfruto de cada instante y de todo lo que hago, que Dotan se casa, que Rotem tiene novio, y eso te daba un montón de fuerzas para seguir luchando porque los dos éramos un único cuerpo.
Juan te escribo y las lagrimas se van derramando, "¿cómo puede uno despedirse de una persona como vos", dicen tus amigos y que diré yo que tu eres parte de mi y yo parte de ti.
Desde lejos escucho tu voz: "Pedro la vida sigue, yo no pude más pero vos debes continuar".
Si Juan, nosotros seguimos adelante, quería contarte que Jen sigue tus huellas y le va muy bien en sus estudios de Psicología, que Rotem y Alon se casan, se que con este momento soñaste y que no pudiste llegar a el.
Juan , fue un casamiento de novela!, que divino!. Que alegría, tenias que verlos con una sonrisa enorme de la que no se despegaron durante toda la fiesta. Solo faltabas vos para completar el cuadro.
Rotem no pudo venir al cementerio, le esta prohibido, un pequeño futbolista, da vueltas en sus entrañas. ¿Entendes Juan?, pronto voy a ser abuelo. Como podré recibir a ese nieto sin tu presencia, como crecerá sin ese tío que tanto amo a cada uno de mis hijos que crecieron bajo su calida y sabia sombra.
Juan yo te escribo y las lágrimas se van derramando, cuanta gente se comunico conmigo desde Argentina, desde aquí Israel para estar conmigo, contigo en este momento.
Cuanto amor, cuanta sabiduría derramaste para recibir tanta admiración y adoración
.
Intento terminar este "ESPED" y no lo logro. Quiero estar un poquito más, un poquito más con vos antes de separarnos.
¡Querido hermano!, te prometo que seguiré tu camino, nuestro camino: "Dar a la gente todo lo bueno que tenemos".
Amar, amar y amar.
jueves, 14 de junio de 2007
Shloshim-30
Han pasado 30 días de la desaparición física de nuestro querido Janan, otra etapa en el duelo según nuestra milenaria tradición y cultura. Primero pasó la semana, hoy se cumple un mes y luego vendrá el año. Nosotros no veneramos la muerte, por el contrario honramos la vida y es por eso que de Janan, luego de su partida, rescatamos su intensa y rica vida tanto en lo personal como en la entrega a sus semejantes.
Janan sigue muy presente en todos nosotros, solo lo físico de el no está en este mundo, su espíritu, sus huellas y su lucha están en todos aquellos que lo quisimos, conocimos y aprendimos de el un camino de vida y una forma de mirar el mundo. Es en ese lugar en el cual Janan encontrará vida eterna, en el permanente recuerdo que todos y cada uno tiene por el. En el amor, en la acción, en la lucha por un mundo mejor y más justo y en todos aquellos valores por los que Janan vivió, educo y se comprometió.
Janan hoy estas mas vivo que nunca!!!.
Janan sigue muy presente en todos nosotros, solo lo físico de el no está en este mundo, su espíritu, sus huellas y su lucha están en todos aquellos que lo quisimos, conocimos y aprendimos de el un camino de vida y una forma de mirar el mundo. Es en ese lugar en el cual Janan encontrará vida eterna, en el permanente recuerdo que todos y cada uno tiene por el. En el amor, en la acción, en la lucha por un mundo mejor y más justo y en todos aquellos valores por los que Janan vivió, educo y se comprometió.
Janan hoy estas mas vivo que nunca!!!.
jueves, 24 de mayo de 2007
Palabras escritas por los sobrinos Dotan y Rotem y leidas por Dotan en el sepelio de Janan
Querido y amado tio,
La idea que estamos ahora aquí parados, en tu entierro, nos es todavía imposible de captar.
Pensar que no hablaremos más contigo, no te veremos, no te escucharemos ni a tí, ni a tú risa, es algo que sobrepasa nuestro entendimiento.
Siempre nos dijiste que vivirás por lo menos hasta los 90 porque tu función es enseñar a los jóvenes como vivir. Nosotros no sabemos si es posible enseñar a alguien como vivir pero tú nos mostraste e iluminaste el camino.
Tú seguiste tú camino también cuando surgieron dificultades, obstáculos y vallas que hubiera parecido eran imposible de superar.
Nuestros sentimientos hacia tí son tan fuertes que no se pueden expresar en palabras.
La palabra "tio" es pequeña y no expresa aun en lo más mínimo lo que tú fuiste para nosotros.
Tu amor por nosotros no tenía límites. Fuiste para nosotros como un padre que nos brindo amor, entrega y apoyo.
Eras un confidente de diálogo y secreto.
Sabías cosas nuestras que ningún otro sabía.
Siempre supiste, aún de lejos, captar lo que estábamos sintiendo dentro nuestro. Era imposible engañarte. Cuando estábamos preocupados hablabamos contigo y luego todo se veía distinto, más claro y sencillo. Eras el primero en identificar, examinar y guiar hacia lo que era más conveniente hacer.
Cuando te contábamos acerca de algo feliz que nos pasó tú reaccionabas como si hubieras escuchado el hecho más maravilloso de tú vida.
Fuiste para nosotros una mezcla de psicólogo, hombre de letras y médico. Estuviste implicado en nuestras vidas, en lo más recóndito de nuestras almas, desde el día que nacimos.
Nos llamabas " mis tesoros", "almas mías".
Nos sentíamos tan especiales y queridos por tú causa.
Estuviste siempre tan lejos y sin embargo tan cerca.
Estabas orgulloso de nosotros y nostros de tí. Escuchabamos de tí por todas partes y de tanta gente distinta a los que entraste en sus vidas dejando una marca imborrable. Cientos de personas que lloran tu muerte aquí y en Argentina son testimonio del hombre especial y maravilloso que fuiste, casi un Dios decian de tí.
Nosotros nos sentimos elegidos y bendecidos porque fuiste nuestro. Nosotros somos lo que somos tambien por tí. Nos enseñaste a creer en nuestro camino y a saber que lo único valioso por lo que vale la pena vivir es el amor. Esto estamos aún estudiando, a nuestro ritmo, por y quizás gracias a la fé, la esperanza y la seguridad de las que nos imbuiste a lo largo de los años.
Tuvimos también el privilegio de ver la relación especial y emotiva entre tú y papá. Fueron tan cercanos y unidos. Papa te dió parte de su cuerpo y asi vivieron unidos en cuerpo y alma, sintíendose uno al otro a través de la distancia.
El hecho que llamaste a papá a estar contigo en Argentina, hace justo una semana, porque querías despedirte de él pero también porque sabías que importante era para él verte y despedirse de tí, refleja quien fuiste: poseedor de una capacidad extrordinaria de pensar y sentir al otro.
Por eso también nos protegiste a nosotros durante los últimos meses. No quisiste que sepamos la inmensidad de tu sufrimiento. Cuando te preguntamos cómo estás reuniste todas las fuerzas de tú optimismo para responder que vas a pasar esta también, que no hay motivo ni necesidad de que nos preocupemos por tí, que nos centremos en nosotros que eso es mucho más importante.
Nosotros elejimos recordarte optimista, riendo en voz alta, prendiendo un cigarrillo y diciéndonos cuanto no es sano...
El pensamiento que no estarás más con nosotros es tan triste y doloroso.
Nosotros nos consolamos con la idea que te fuiste alegre y tranquilo. Sabías que estábamos bien y felices. Como si hubieras ordenado nuestras cosas y ahora te puedes ir, dejar tu lugar para nuevos comienzos, nuevas vidas.
Nos faltaras hasta el infinito, tenemos la esperanza que ya no tienes más dolores.
Te amamos y ya estamos extrañándote.
Tú familia, que te quiere.
La idea que estamos ahora aquí parados, en tu entierro, nos es todavía imposible de captar.
Pensar que no hablaremos más contigo, no te veremos, no te escucharemos ni a tí, ni a tú risa, es algo que sobrepasa nuestro entendimiento.
Siempre nos dijiste que vivirás por lo menos hasta los 90 porque tu función es enseñar a los jóvenes como vivir. Nosotros no sabemos si es posible enseñar a alguien como vivir pero tú nos mostraste e iluminaste el camino.
Tú seguiste tú camino también cuando surgieron dificultades, obstáculos y vallas que hubiera parecido eran imposible de superar.
Nuestros sentimientos hacia tí son tan fuertes que no se pueden expresar en palabras.
La palabra "tio" es pequeña y no expresa aun en lo más mínimo lo que tú fuiste para nosotros.
Tu amor por nosotros no tenía límites. Fuiste para nosotros como un padre que nos brindo amor, entrega y apoyo.
Eras un confidente de diálogo y secreto.
Sabías cosas nuestras que ningún otro sabía.
Siempre supiste, aún de lejos, captar lo que estábamos sintiendo dentro nuestro. Era imposible engañarte. Cuando estábamos preocupados hablabamos contigo y luego todo se veía distinto, más claro y sencillo. Eras el primero en identificar, examinar y guiar hacia lo que era más conveniente hacer.
Cuando te contábamos acerca de algo feliz que nos pasó tú reaccionabas como si hubieras escuchado el hecho más maravilloso de tú vida.
Fuiste para nosotros una mezcla de psicólogo, hombre de letras y médico. Estuviste implicado en nuestras vidas, en lo más recóndito de nuestras almas, desde el día que nacimos.
Nos llamabas " mis tesoros", "almas mías".
Nos sentíamos tan especiales y queridos por tú causa.
Estuviste siempre tan lejos y sin embargo tan cerca.
Estabas orgulloso de nosotros y nostros de tí. Escuchabamos de tí por todas partes y de tanta gente distinta a los que entraste en sus vidas dejando una marca imborrable. Cientos de personas que lloran tu muerte aquí y en Argentina son testimonio del hombre especial y maravilloso que fuiste, casi un Dios decian de tí.
Nosotros nos sentimos elegidos y bendecidos porque fuiste nuestro. Nosotros somos lo que somos tambien por tí. Nos enseñaste a creer en nuestro camino y a saber que lo único valioso por lo que vale la pena vivir es el amor. Esto estamos aún estudiando, a nuestro ritmo, por y quizás gracias a la fé, la esperanza y la seguridad de las que nos imbuiste a lo largo de los años.
Tuvimos también el privilegio de ver la relación especial y emotiva entre tú y papá. Fueron tan cercanos y unidos. Papa te dió parte de su cuerpo y asi vivieron unidos en cuerpo y alma, sintíendose uno al otro a través de la distancia.
El hecho que llamaste a papá a estar contigo en Argentina, hace justo una semana, porque querías despedirte de él pero también porque sabías que importante era para él verte y despedirse de tí, refleja quien fuiste: poseedor de una capacidad extrordinaria de pensar y sentir al otro.
Por eso también nos protegiste a nosotros durante los últimos meses. No quisiste que sepamos la inmensidad de tu sufrimiento. Cuando te preguntamos cómo estás reuniste todas las fuerzas de tú optimismo para responder que vas a pasar esta también, que no hay motivo ni necesidad de que nos preocupemos por tí, que nos centremos en nosotros que eso es mucho más importante.
Nosotros elejimos recordarte optimista, riendo en voz alta, prendiendo un cigarrillo y diciéndonos cuanto no es sano...
El pensamiento que no estarás más con nosotros es tan triste y doloroso.
Nosotros nos consolamos con la idea que te fuiste alegre y tranquilo. Sabías que estábamos bien y felices. Como si hubieras ordenado nuestras cosas y ahora te puedes ir, dejar tu lugar para nuevos comienzos, nuevas vidas.
Nos faltaras hasta el infinito, tenemos la esperanza que ya no tienes más dolores.
Te amamos y ya estamos extrañándote.
Tú familia, que te quiere.
lunes, 21 de mayo de 2007
Janán Nudel (Z"L), un maestro
Un Rabino amigo me convenció de que mientas la gente vive en nosotros, no muere. Si así fuera, no dudo de que Janan va a tener garantizada su continuidad durante mucho tiempo y a través de muchísima gente que tuvo el privilegio de conocerlo. Pero aunque Janan va a vivir en nosotros, estamos sumamente dolidos por su ausencia y por el vacío que deja a nivel personal y a nivel comunitario.
En momentos en donde el abuso de las palabras hace que los significados de las mismas se devalúen, debemos decir claramente que el espacio que Janan ha desarrollado con su inteligencia, análisis, profundidad, sinceridad y agallas, no será fácilmente ocupado.
Para quienes amamos el mundo de las preguntas, para quienes amamos el mundo de la diversidad, para quienes amamos el aprendizaje, la autocrítica y la crítica, para quienes amamos el humanismo, para quienes amamos la duda, para quienes amamos una comunidad inclusiva, se ha ido un militante y un maestro.
Alejandro Kladniew
En momentos en donde el abuso de las palabras hace que los significados de las mismas se devalúen, debemos decir claramente que el espacio que Janan ha desarrollado con su inteligencia, análisis, profundidad, sinceridad y agallas, no será fácilmente ocupado.
Para quienes amamos el mundo de las preguntas, para quienes amamos el mundo de la diversidad, para quienes amamos el aprendizaje, la autocrítica y la crítica, para quienes amamos el humanismo, para quienes amamos la duda, para quienes amamos una comunidad inclusiva, se ha ido un militante y un maestro.
Alejandro Kladniew
Director JDC para América Latina
Juan Jorge Nudel (1941-2007)
Médico Psiquiatra.
Psicólogo social egresado de la Escuela de Pichón Riviere (1967).
Coordinador en la Escuela de Pichón Riviere.
Ex-profesor adjunto de clínica psicopatológica (Universidad del Salvador).
Docente de semiología y clínica psiquiátrica (Universidad de Buenos Aires).
Supervisor en la formación de psicólogos sociales, psiquiatras clínicos y médicos psiquiatras.
Director Departamento de Juventud de A.M.I.A.
Director Centro Médico Sefaradí.
Fundador y Director de la primera escuela para dirigentes judíos.
Presidente de la Asociación del Profesionales judíos de la República Argentina.
Director del Centro de Estudios Judaicos y Sionistas dependiente de la agencia judía.
Director de cursos de capacitación para directores de instituciones judías.
Director de Escuelas para Madrijim.
Coordinador y docente del Centro Educativo Sefaradí en el encuentro del Río de La Plata (Comunidad Sefaradí).
Docente de la comunidad judía de Brasil, Uruguay, Venezuela, Chile y Cuba.
Disertante en la Asamblea Rabínica Latinoamericana.
Director del Club Oriente.
Disertante en Encuentros de los Encuentros Latinoamericanos de Profesionales y Dirigentes. ( Mar del Plata. Santiago de Chile, Brasil, México, Cuba).
Disertante en congresos en Israel para profesionales, directivos e intelectuales del mundo.
Codirector de la revista Megamot.
Ensayista en diarios y revistas.
Fundador y director de la Escuela Mordejai Anilevich.
Fundador y Director de la Escuela de Dirigentes de la Comunidad Judía de Paraná.
Director de Recursos Humanos de Administradora Ingotar S.A. (cadena de Shoppings).
Premio a la trayectoria profesional otorgado por la Dirigencia Comunitaria Latinoamericana en Curitiba (1993).
Premio al Mérito Profesional 1994, de la Asociación de Profesionales de la República Argentina.
Libros Publicados:
"El Espacio Comunitario" (1 y 2).
"El jardín de las Delicias". 25 cuentos cortos.
"Cartas 1999".
"En el mundo hay lugar para los dos"
Psicólogo social egresado de la Escuela de Pichón Riviere (1967).
Coordinador en la Escuela de Pichón Riviere.
Ex-profesor adjunto de clínica psicopatológica (Universidad del Salvador).
Docente de semiología y clínica psiquiátrica (Universidad de Buenos Aires).
Supervisor en la formación de psicólogos sociales, psiquiatras clínicos y médicos psiquiatras.
Director Departamento de Juventud de A.M.I.A.
Director Centro Médico Sefaradí.
Fundador y Director de la primera escuela para dirigentes judíos.
Presidente de la Asociación del Profesionales judíos de la República Argentina.
Director del Centro de Estudios Judaicos y Sionistas dependiente de la agencia judía.
Director de cursos de capacitación para directores de instituciones judías.
Director de Escuelas para Madrijim.
Coordinador y docente del Centro Educativo Sefaradí en el encuentro del Río de La Plata (Comunidad Sefaradí).
Docente de la comunidad judía de Brasil, Uruguay, Venezuela, Chile y Cuba.
Disertante en la Asamblea Rabínica Latinoamericana.
Director del Club Oriente.
Disertante en Encuentros de los Encuentros Latinoamericanos de Profesionales y Dirigentes. ( Mar del Plata. Santiago de Chile, Brasil, México, Cuba).
Disertante en congresos en Israel para profesionales, directivos e intelectuales del mundo.
Codirector de la revista Megamot.
Ensayista en diarios y revistas.
Fundador y director de la Escuela Mordejai Anilevich.
Fundador y Director de la Escuela de Dirigentes de la Comunidad Judía de Paraná.
Director de Recursos Humanos de Administradora Ingotar S.A. (cadena de Shoppings).
Premio a la trayectoria profesional otorgado por la Dirigencia Comunitaria Latinoamericana en Curitiba (1993).
Premio al Mérito Profesional 1994, de la Asociación de Profesionales de la República Argentina.
Libros Publicados:
"El Espacio Comunitario" (1 y 2).
"El jardín de las Delicias". 25 cuentos cortos.
"Cartas 1999".
"En el mundo hay lugar para los dos"
Tenemos que hablar con Janán
Vamos a ver a Janán, me dijo Ruth. Ruth era mi compañera en la conducción educativa del grupo “Shajar Hashalom” (“Amanecer de la Paz”, en hebreo).
Teníamos menos de veinte años pero sentíamos dos mil años de Diáspora sobre nuestras espaldas: a nuestro regreso del “Shnat Hajshará”, un año de capacitación en Israel, el movimiento nos encomendó la “hadrajá” de una veintena de adolescentes, mayoritariamente varones, que venían los sábados de tarde a nuestro centro de actividad en Paternal con un objetivo declarado: jugar al fútbol.
Ruth y yo teníamos que transformar esa pasión por el esférico en amor a Sión, en fervor judío y en ansias de radicarse en un kibutz.
La tarea, a pesar de la capacitación previa y la convicción sionista socialista que nos animaba, tropezó con una “sorpresiva” dificultad: los educandos se manifestaban reacios a asumir los postulados de Herzl y Borojov, reclamando más tiempo de juego y menos charla…
Así conocimos a Janán Nudel.
Fuimos a lo de Janán como quien va al rabino: fuimos a preguntar “cómo puede ser”: cómo es posible que a estos chicos les interese más jugar que escuchar de sus instructores la idea de la Revolución.
Estábamos a principios de la década del setenta. Janán Nudel ya era psicólogo, prestigioso asesor pedagógico de las instituciones comunitarias judías. Pero –además- Janán era “nuestro”: había militado en el Hashomer Hatzair, era alguien que nos podía entender intimamente, dueño, como nosotros, de los códigos del movimiento que pretendía crear un hombre nuevo, proletarizar al judío, el movimiento cuyos educandos se nucleaban en grupos que tenían nombres como “Amanecer de la Paz”.
Janán, con aquella mirada comprensiva y sonriente, con su sabia paciencia, supo desarmarnos del discurso dogmático sin desanimar nuestra motivación juvenil.
Treinta y seis años transcurrieron desde aquel encuentro. La figura de Janán Nudel creció como docente, filósofo, escritor. Su producción intelectual se proyectó a toda América Latina y a Israel. Cambiaron los tiempos y Janán conservó frescas la sencillez y camaradería de su paso por el Hashomer Hatzair.
Janán Nudel cerró sus ojos pero nos dejó su mirada. Janán partió para siempre, pero nos quedamos con su sonrisa, con su voz y sus silencios: aquellas pausas de Janán para pensar y asimilar lo que se habla.
Vamos a extrañarte, querido Janán.
Teníamos menos de veinte años pero sentíamos dos mil años de Diáspora sobre nuestras espaldas: a nuestro regreso del “Shnat Hajshará”, un año de capacitación en Israel, el movimiento nos encomendó la “hadrajá” de una veintena de adolescentes, mayoritariamente varones, que venían los sábados de tarde a nuestro centro de actividad en Paternal con un objetivo declarado: jugar al fútbol.
Ruth y yo teníamos que transformar esa pasión por el esférico en amor a Sión, en fervor judío y en ansias de radicarse en un kibutz.
La tarea, a pesar de la capacitación previa y la convicción sionista socialista que nos animaba, tropezó con una “sorpresiva” dificultad: los educandos se manifestaban reacios a asumir los postulados de Herzl y Borojov, reclamando más tiempo de juego y menos charla…
Así conocimos a Janán Nudel.
Fuimos a lo de Janán como quien va al rabino: fuimos a preguntar “cómo puede ser”: cómo es posible que a estos chicos les interese más jugar que escuchar de sus instructores la idea de la Revolución.
Estábamos a principios de la década del setenta. Janán Nudel ya era psicólogo, prestigioso asesor pedagógico de las instituciones comunitarias judías. Pero –además- Janán era “nuestro”: había militado en el Hashomer Hatzair, era alguien que nos podía entender intimamente, dueño, como nosotros, de los códigos del movimiento que pretendía crear un hombre nuevo, proletarizar al judío, el movimiento cuyos educandos se nucleaban en grupos que tenían nombres como “Amanecer de la Paz”.
Janán, con aquella mirada comprensiva y sonriente, con su sabia paciencia, supo desarmarnos del discurso dogmático sin desanimar nuestra motivación juvenil.
Treinta y seis años transcurrieron desde aquel encuentro. La figura de Janán Nudel creció como docente, filósofo, escritor. Su producción intelectual se proyectó a toda América Latina y a Israel. Cambiaron los tiempos y Janán conservó frescas la sencillez y camaradería de su paso por el Hashomer Hatzair.
Janán Nudel cerró sus ojos pero nos dejó su mirada. Janán partió para siempre, pero nos quedamos con su sonrisa, con su voz y sus silencios: aquellas pausas de Janán para pensar y asimilar lo que se habla.
Vamos a extrañarte, querido Janán.
Moshé Rozén
Sheliaj del Departamento de Educación Judeo-Sionista
de la Agencia Judía para Israel y Hashomer Hatzair
de la Agencia Judía para Israel y Hashomer Hatzair
Otra crónica del entierro en Lahavot Haviva
Hola a todos:
Recien regresamos de la halevaia de Janán en Lahavot Haviva.
Habia muchísima gente: Voy a hacer memoria y por citar a quienes recuerdo en primera instancia les cuento que estaban Marky y Smadar, Yair, Eli Cohen , Bemy, Leo y Milli Senkman, Jorge Katz, Dany Nakache, Dario Teitelbaum, Dany Kait, Eitan y Julia, Lalo, Nurit, Edy Lazar, muchos shlijim de los últimos años del Kibutz Artzi y muchísima gente más, algunos conocidos y que no recuerdo en este momento y otros no.
El tekes fue muy emotivo como creo que hubiera querido Janán que fuera.
Despues de cubrir de tierra el cajón que esta al lado de sus padres, comenzó Pedro leyendo la braja ¨Itgadal....¨, luego el sobrino le leyó una carta que creo que nos hizo llorar a todos, y asi siguieron varios amigos. Como final leyeron una excelente traducción al hebreo de su ¨Lucha conta la adversidad¨.....y entre todos depositamos flores que cubrieron todo el espacio.
Se que Uds. estuvieron cerca suyo y me pareció que de esta manera, tambien fueron participe en este acto.
Siempre recordaremos a Janán con cariño, era una persona especial en si mismo.
Con afecto.
Ana Aruj (Desde Israel)
Recien regresamos de la halevaia de Janán en Lahavot Haviva.
Habia muchísima gente: Voy a hacer memoria y por citar a quienes recuerdo en primera instancia les cuento que estaban Marky y Smadar, Yair, Eli Cohen , Bemy, Leo y Milli Senkman, Jorge Katz, Dany Nakache, Dario Teitelbaum, Dany Kait, Eitan y Julia, Lalo, Nurit, Edy Lazar, muchos shlijim de los últimos años del Kibutz Artzi y muchísima gente más, algunos conocidos y que no recuerdo en este momento y otros no.
El tekes fue muy emotivo como creo que hubiera querido Janán que fuera.
Despues de cubrir de tierra el cajón que esta al lado de sus padres, comenzó Pedro leyendo la braja ¨Itgadal....¨, luego el sobrino le leyó una carta que creo que nos hizo llorar a todos, y asi siguieron varios amigos. Como final leyeron una excelente traducción al hebreo de su ¨Lucha conta la adversidad¨.....y entre todos depositamos flores que cubrieron todo el espacio.
Se que Uds. estuvieron cerca suyo y me pareció que de esta manera, tambien fueron participe en este acto.
Siempre recordaremos a Janán con cariño, era una persona especial en si mismo.
Con afecto.
Ana Aruj (Desde Israel)
… y Janán sigue muriendo
Queridos amigos:
Recién ahora, luego de varios días, pude escribir unas palabras que quisiera compartir.
No tengo los mails de todos, por favor reenvíenlo a quienes consideren pertinente.un abrazo
… y Janán sigue muriendo
Con cada carta, cada mensaje, cada conversación entre los amigos, la muerte de Janán vuelve a hacerse presente.
Los que lo velamos aquí y supimos que él se iría, como deseaba, hacia allá, a Israel, “su” tierra prometida.
Los que lo velaron allá y recibieron su muerte un día después, como a la inversa, la noticia de los jaguim en la diáspora.
Es paradójico: para todos los que lo amamos, Janán sigue viviendo. Pero precisamente por eso, su muerte no cesa de ocurrir una y otra y otra vez.
(Pensé decir: los que lo conocimos, los que lo quisimos, los que… ¡tantos verbos podrían emplearse! Pero de golpe advertí que “amamos” es pretérito pero a la vez presente, de un modo indiscernible. ¿Será ésa la forma de irse-y-de-quedar que tienen los queridos?)
Janán el plural, el que ha tenido tantas vidas, gato o Ave Fénix, resurgiendo múltiplemente de su ruina y convirtiendo la derrota en triunfo; Janán el muchos, como dice Alberto (Cada uno con su Janán); Janán el libre, como el de Leo S.; el de las palabras lúcidas, como el de Laura y el de Enrique, el de la enseñanza sencilla y verdadera, como el de Leo; el sobreviviente de sí mismo, como el de Dany y Ruthy… pero para todos, Janán el vivo, el brillante, el batallador, el profundo, el querible más allá o más acá de toda diferencia, de toda objeción, de todo desacuerdo.
Siempre en estos casos uno lamenta no haber estado con él un poco más, no haberlo escuchado más veces, no haber dispuesto del ratito para tomarnos otro café y conversar de la vida y nuestras cosas. Es que, aunque lo hubiese hecho, tampoco alcanzaría. La vida y la pasión brotaban de él por todos sus poros, aun en los peores momentos. Su amor, su sabiduría, su inteligencia, su cuidado, sus piropos incluso, requerían de receptores tan muchos que una sola persona no hubiese podido jamás ser suficiente.
Me quedo con la imagen de dos o tres encuentros privilegiados: un asado en mi casa, un café en la Ópera, unas charlas de intimidad inigualable, un abrazo de piernas ya enclenques pero de corazón vigoroso y mirada de estrellas.
Para mí, Janán sigue viviendo y muriendo a cada rato, como todo lo realmente vivo y esencial, porque su muerte seguirá doliendo mucho tiempo como ayer, como hoy, como el tiempo en el que lo amamos.
Recién ahora, luego de varios días, pude escribir unas palabras que quisiera compartir.
No tengo los mails de todos, por favor reenvíenlo a quienes consideren pertinente.un abrazo
Diana Sperling
… y Janán sigue muriendo
Con cada carta, cada mensaje, cada conversación entre los amigos, la muerte de Janán vuelve a hacerse presente.
Los que lo velamos aquí y supimos que él se iría, como deseaba, hacia allá, a Israel, “su” tierra prometida.
Los que lo velaron allá y recibieron su muerte un día después, como a la inversa, la noticia de los jaguim en la diáspora.
Es paradójico: para todos los que lo amamos, Janán sigue viviendo. Pero precisamente por eso, su muerte no cesa de ocurrir una y otra y otra vez.
(Pensé decir: los que lo conocimos, los que lo quisimos, los que… ¡tantos verbos podrían emplearse! Pero de golpe advertí que “amamos” es pretérito pero a la vez presente, de un modo indiscernible. ¿Será ésa la forma de irse-y-de-quedar que tienen los queridos?)
Janán el plural, el que ha tenido tantas vidas, gato o Ave Fénix, resurgiendo múltiplemente de su ruina y convirtiendo la derrota en triunfo; Janán el muchos, como dice Alberto (Cada uno con su Janán); Janán el libre, como el de Leo S.; el de las palabras lúcidas, como el de Laura y el de Enrique, el de la enseñanza sencilla y verdadera, como el de Leo; el sobreviviente de sí mismo, como el de Dany y Ruthy… pero para todos, Janán el vivo, el brillante, el batallador, el profundo, el querible más allá o más acá de toda diferencia, de toda objeción, de todo desacuerdo.
Siempre en estos casos uno lamenta no haber estado con él un poco más, no haberlo escuchado más veces, no haber dispuesto del ratito para tomarnos otro café y conversar de la vida y nuestras cosas. Es que, aunque lo hubiese hecho, tampoco alcanzaría. La vida y la pasión brotaban de él por todos sus poros, aun en los peores momentos. Su amor, su sabiduría, su inteligencia, su cuidado, sus piropos incluso, requerían de receptores tan muchos que una sola persona no hubiese podido jamás ser suficiente.
Me quedo con la imagen de dos o tres encuentros privilegiados: un asado en mi casa, un café en la Ópera, unas charlas de intimidad inigualable, un abrazo de piernas ya enclenques pero de corazón vigoroso y mirada de estrellas.
Para mí, Janán sigue viviendo y muriendo a cada rato, como todo lo realmente vivo y esencial, porque su muerte seguirá doliendo mucho tiempo como ayer, como hoy, como el tiempo en el que lo amamos.
Diana Sperling
domingo, 20 de mayo de 2007
Chau, Janán
Te conocí en 1999, yo estaba en mi escritorio del Consejo Juvenil Sionista, junto a la oficina de Enrique y vos pasabas a cobrar alguna actividad. Saludaste, como mucha gente a Enrique pero no supe quién eras. Algunos meses más tarde, en ocasión del 5° aniversario del atentado a la AMIA, Quique sugirió que te invitáramos a reflexionar con 150 bogrim de tnuot de Argentina, Chile y Uruguay sobre el hecho. No fue un buen día para vos, el pulso te temblaba y también la voz. Sólo sabía de vos que eras uno que se le había enfrentado al ex Embajador Avirán en un encuentro en Mar del Plata de 1997. Le pregunté a Quique: ¿estás seguro que Janán es la persona que decís? Todavía no sabía quién eras.
Pasó el tiempo y Enrique me convocó para compartir el trabajo con él en Hagshamá, recorrido que seguimos compartiendo hasta hoy. Te invitamos a infinidad de seminarios donde empecé a descubrir tu agudeza, tu pasión, tu ternura. Por esos tiempos comencé a leer “El espacio comunitario”, “En el mundo hay lugar para los dos” y “El jardín de la delicias/Locas de amor”, tres libros que atesoro entre los más queridos.
En 2002 mientras preparábamos un encuentro de bogrim de tnuot del cono sur, fuimos a tu casa a consultarte tu opinión sobre el programa. Fue revelador. Me hablaste de la importancia del encuentro mismo por sobre los objetivos revolucionarios. Como era -y soy- cabeza dura me lo tuviste que recordar al año siguiente. El encuentro mismo era lo maravilloso. Pero también un encuentro que no era gratuito, tenía que estar cargado de afecto y un espacio para el conocimiento mutuo.
Un día le dijiste a Enrique que querías que vaya a tu cumpleaños, no recuerdo si el 58 o 59. Me sorprendí y me alegré de que quisieras que estuviese ahí. En esos encuentros tan lindos conocí a otros amigos tuyos que dejaron de ser nombres en carpetas o agendas laborales para pasar a ser los amigos de Janán. Natán, Dany, Ruty, Mónica, Jana, Enrique, Diana, Laura, otro Dany más y otro Leo más, todas personas hoy entrañables para mi.
Pasó también tu cumpleaños número 60 con una gran fiesta en tu casa. Los invitados especiales ahí eran tu hermano Pesaj (que maravillosamente se había desprendido de tus relatos para pasar a ser alguien concreto) y tu amigo Leo Senkman, que para mí era simplemente el destinatario de tu carta/ensayo “El atentado que dio vida a la muerte” donde hacés un análisis crudo y vigente de una comunidad que cambió totalmente después del 18 de julio de 1994.
Y por supuesto un recuerdo especial para el bar mitzvá de tu riñón, aquel que te había donado Pesaj y te permitió seguir viviendo y creando. Una noche inolvidable en el salón del edificio donde paraban los Katz durante su shlijut. ¿Cómo se te pudo ocurrir algo así? Con velas, kipá y lo demás. Eras un celebrador permanente de la vida.
Ahí ya te empezaba a conocer, me contabas de tu mamá y cómo le cambió la vida su aliá, de tu papá, de ese tal Carballés y sus dibujos que finalmente colgaste en tu casa que cada vez que la visitaba era otra. Y cada vez que te visitaba habías sufrido otro robo u otra estafa, y la marca era que habías comprado algo grande. “Cuando me roban dinero lo primero que hago es gastar, es la única forma que tengo de superarlo” decías siempre. Te tiraban y te volvías a levantar.
Pero verdaderamente ya no recuerdo qué cosas me dijiste cara a cara y cuáles a través de tus libros y cuáles otras en los comentarios que hacíamos sobre tus libros. “Uno sólo transmite lo que está vivo en uno”.
Me enseñaste que el madrij no es un profesional, sino un aficionado al cariño. Y que madrij se es siempre.
Siempre me echaste en cara que me vinculara con vos a través de Enrique, pero la verdad es que aun cuando a veces te llamaba simplemente para saludarte no podía superar esa barrera natural, ese respeto que me significaba tu voz y tu presencia.
Hace un par de semanas, con motivo de un video que necesitabas mandar a Israel para el casamiento de tu sobrino, surgió la oportunidad de ir a visitarte. Acababas de salir de una internación en el sanatorio, sabía que estabas delicado. Llegué y casi no reconocí tu departamento, estaba transformado en una especia de sanatorio domiciliario.
Me pediste que viera el video de tu sobrino y que te comentara mi opinión y estaba un poco contrariado entre tu permanente lucidez intelectual y tu estado físico que la filmación difícilmente podía disimular. Te dije que estabas fantástico.
Intenté amagar que me iba para no molestarte y me pediste que me quedara a charlar. Te pregunté por vos y me contaste de tus dieciséis pacientes en actividad (todavía hoy no lo puedo creer), pero querías que te hablara de mi. Y te conté de mis nuevos proyectos, de mis miedos, mis dudas. Te detuviste en mis estudios y me dijiste que yo necesitaba priorizar ese tema, pero que no me notabas convencido, y hasta que no me apropiara del tema no podría seguir adelante con los exámenes. Me di cuenta que ya nos conocíamos, que éramos –a pesar de la diferencia generacional- amigos.
Nada cambió desde ese día, estabas mal físicamente y vigoroso como nunca mentalmente. Me sorprendía mucho eso y lo comenté con Enrique y con Natán. Nada cambió desde ese día, hoy me enteré que tu cuerpo no quiso más, pero tus pensamientos vivirán por siempre en mi.
Hoy se cumplen 59 años de la declaración de la Independencia del Estado de Israel.
Un abrazo grande y fuerte.
Tu amigo,
Pasó el tiempo y Enrique me convocó para compartir el trabajo con él en Hagshamá, recorrido que seguimos compartiendo hasta hoy. Te invitamos a infinidad de seminarios donde empecé a descubrir tu agudeza, tu pasión, tu ternura. Por esos tiempos comencé a leer “El espacio comunitario”, “En el mundo hay lugar para los dos” y “El jardín de la delicias/Locas de amor”, tres libros que atesoro entre los más queridos.
En 2002 mientras preparábamos un encuentro de bogrim de tnuot del cono sur, fuimos a tu casa a consultarte tu opinión sobre el programa. Fue revelador. Me hablaste de la importancia del encuentro mismo por sobre los objetivos revolucionarios. Como era -y soy- cabeza dura me lo tuviste que recordar al año siguiente. El encuentro mismo era lo maravilloso. Pero también un encuentro que no era gratuito, tenía que estar cargado de afecto y un espacio para el conocimiento mutuo.
Un día le dijiste a Enrique que querías que vaya a tu cumpleaños, no recuerdo si el 58 o 59. Me sorprendí y me alegré de que quisieras que estuviese ahí. En esos encuentros tan lindos conocí a otros amigos tuyos que dejaron de ser nombres en carpetas o agendas laborales para pasar a ser los amigos de Janán. Natán, Dany, Ruty, Mónica, Jana, Enrique, Diana, Laura, otro Dany más y otro Leo más, todas personas hoy entrañables para mi.
Pasó también tu cumpleaños número 60 con una gran fiesta en tu casa. Los invitados especiales ahí eran tu hermano Pesaj (que maravillosamente se había desprendido de tus relatos para pasar a ser alguien concreto) y tu amigo Leo Senkman, que para mí era simplemente el destinatario de tu carta/ensayo “El atentado que dio vida a la muerte” donde hacés un análisis crudo y vigente de una comunidad que cambió totalmente después del 18 de julio de 1994.
Y por supuesto un recuerdo especial para el bar mitzvá de tu riñón, aquel que te había donado Pesaj y te permitió seguir viviendo y creando. Una noche inolvidable en el salón del edificio donde paraban los Katz durante su shlijut. ¿Cómo se te pudo ocurrir algo así? Con velas, kipá y lo demás. Eras un celebrador permanente de la vida.
Ahí ya te empezaba a conocer, me contabas de tu mamá y cómo le cambió la vida su aliá, de tu papá, de ese tal Carballés y sus dibujos que finalmente colgaste en tu casa que cada vez que la visitaba era otra. Y cada vez que te visitaba habías sufrido otro robo u otra estafa, y la marca era que habías comprado algo grande. “Cuando me roban dinero lo primero que hago es gastar, es la única forma que tengo de superarlo” decías siempre. Te tiraban y te volvías a levantar.
Pero verdaderamente ya no recuerdo qué cosas me dijiste cara a cara y cuáles a través de tus libros y cuáles otras en los comentarios que hacíamos sobre tus libros. “Uno sólo transmite lo que está vivo en uno”.
Me enseñaste que el madrij no es un profesional, sino un aficionado al cariño. Y que madrij se es siempre.
Siempre me echaste en cara que me vinculara con vos a través de Enrique, pero la verdad es que aun cuando a veces te llamaba simplemente para saludarte no podía superar esa barrera natural, ese respeto que me significaba tu voz y tu presencia.
Hace un par de semanas, con motivo de un video que necesitabas mandar a Israel para el casamiento de tu sobrino, surgió la oportunidad de ir a visitarte. Acababas de salir de una internación en el sanatorio, sabía que estabas delicado. Llegué y casi no reconocí tu departamento, estaba transformado en una especia de sanatorio domiciliario.
Me pediste que viera el video de tu sobrino y que te comentara mi opinión y estaba un poco contrariado entre tu permanente lucidez intelectual y tu estado físico que la filmación difícilmente podía disimular. Te dije que estabas fantástico.
Intenté amagar que me iba para no molestarte y me pediste que me quedara a charlar. Te pregunté por vos y me contaste de tus dieciséis pacientes en actividad (todavía hoy no lo puedo creer), pero querías que te hablara de mi. Y te conté de mis nuevos proyectos, de mis miedos, mis dudas. Te detuviste en mis estudios y me dijiste que yo necesitaba priorizar ese tema, pero que no me notabas convencido, y hasta que no me apropiara del tema no podría seguir adelante con los exámenes. Me di cuenta que ya nos conocíamos, que éramos –a pesar de la diferencia generacional- amigos.
Nada cambió desde ese día, estabas mal físicamente y vigoroso como nunca mentalmente. Me sorprendía mucho eso y lo comenté con Enrique y con Natán. Nada cambió desde ese día, hoy me enteré que tu cuerpo no quiso más, pero tus pensamientos vivirán por siempre en mi.
Hoy se cumplen 59 años de la declaración de la Independencia del Estado de Israel.
Un abrazo grande y fuerte.
Tu amigo,
Leo Naidorf
El entierro en Lehavot Javiva
Enrique,
Los cementerios de los kibutzim me brindan momentos de paz y de tranquilidad. Apartados del ruido, bajo arboles que vieron ya muchas lágrimas, en medio de un gran campo, llenos de luz, de paisaje de ruidos y aromas de la naturaleza.
Allí, en Lehavot Javiva nos encontramos todos los Argentinos de una misma generación, más adultos, con los signos de los años en cada uno de nuestos pasos, actitudes, palabras.
Allí, en Lehavot Javiva nos encontramos todos los Argentinos de una misma generación, más adultos, con los signos de los años en cada uno de nuestos pasos, actitudes, palabras.
Había triteza y al mismo tiempo mucho placer del reeencuentro despues de tantos años.
Es como si Janán nos reunió a todos y nos convocó a un último encuentro.
Fue, por sobre todo un encuentro amoroso, lleno de amor, desinteresado, sincero y franco, con abrazos y besos y preguntas y cuentos y anécdotas.
Lo que me mandaste del último libro fue leido allí mismo, como así también parte de sus cuentos, relatos y recuerdos de amigos y familiares.
Pense que la parte de los que se quedaron en Argentina faltaba. Que me hubiera gustado,mucho estar justo en ese momento y en ese lugar contigo, con Natan, con Dani y sentirnos, todos juntos, parte de una familia, parte de un legado y Janán, hubiera sentido que todo ese amor que nos une, es parte de él, también y puede descansar y sentir que lo suyo ya está realizado.
Janán fue enterrado junto a sus padres y podráa escribir toda una novela como una familia de Remedios de Escalada se reune, al final del camino en el cementerio de Lehavot Javiva.
Me imagino que todavía se escribira mucho sobre Janán y desde todo punto de vista, profesional. personal y más. Hay como una necesidad de guardar todo, juntar todo, para retener, vivo a Janán entre nosotros.
Un abrazo.
Es como si Janán nos reunió a todos y nos convocó a un último encuentro.
Fue, por sobre todo un encuentro amoroso, lleno de amor, desinteresado, sincero y franco, con abrazos y besos y preguntas y cuentos y anécdotas.
Lo que me mandaste del último libro fue leido allí mismo, como así también parte de sus cuentos, relatos y recuerdos de amigos y familiares.
Pense que la parte de los que se quedaron en Argentina faltaba. Que me hubiera gustado,mucho estar justo en ese momento y en ese lugar contigo, con Natan, con Dani y sentirnos, todos juntos, parte de una familia, parte de un legado y Janán, hubiera sentido que todo ese amor que nos une, es parte de él, también y puede descansar y sentir que lo suyo ya está realizado.
Janán fue enterrado junto a sus padres y podráa escribir toda una novela como una familia de Remedios de Escalada se reune, al final del camino en el cementerio de Lehavot Javiva.
Me imagino que todavía se escribira mucho sobre Janán y desde todo punto de vista, profesional. personal y más. Hay como una necesidad de guardar todo, juntar todo, para retener, vivo a Janán entre nosotros.
Un abrazo.
Bemy Rychter (Desde Israel)
Queridos amigos
No se si lo recibieron pero esto que les adjunto (ver Cada uno con su Janán) lo escribio Alberto Mazor sobre la despedida de Janan en Lehavot Javiva.Por si no lo tienen se los envio.
Fue por supuesto un encuentro emocionante que reunió muchos amigos.
Reflejo simbolicamente el gran poder de convocatoria que tenia Janán : el de reunir a tanta gente y de distintos marcos; muchos que no se conocían, otros que se conocían pero no se hablaban, otros que se hablaban pero no se querían , otros que se veían pero hace tiempo que no se hablaban , otros que se hablaban pero no se querían ya ver nunca más...
Todos estuvieron allí.
El nos convoco a todos y estuvimos allí con todo nuestro cariño y afecto para darle ese saludo que estoy seguro no es el último.
Porque quien puede decirle el último adios a quien sabemos que todavía lo llevamos por mucho, mucho tiempo con nosotros.
Abrazos.
Iair Rubin (Desde Israel)
Cada uno con su Janán...
"Cuando muera, algo de mí morirá en ti. Cuando mueras, algo de ti en mí, morirá contigo. Porque todos - sí, todos - todos juntos formamos un único y vivo tejido humano; y cuando alguien nuestro se va, algo en nosotros muere, y algo queda con él..."
(Moti Hammer, "Un solo tejido humano")
El cuerpo de Janán Nudel Z'l ya descansa en la silenciosa tierra del kibutz de su familia, Lehavot Haviva, en la Baja Samaria.
Sus familiares, amigos y discípulos de todos los confines de Israel acudieron a despedirse de él. Veteranos con muchas horas de Janán en su haber y jóvenes que tan solo alcanzaron a leer o debatir algunos párrafos de sus libros, artículos o discursos. Activistas de la Agencia Judía, miembros de Hashomer Hatzair, de la Jativá Mordejai Anilevitch y de Nueva Sión, académicos, periodistas, intelectuales y varias generaciones de janijim. Un verdadero conglomerado humano de lujo, que carga sobre sus espaldas una historia muy particular del judaísmo argentino y latinoamericano.
Cada uno llegó con su Janán...
Para algunos, el médico psiquiatra, para otros, el director del Centro Médico Sefardí. Para muchos el fundador de la escuela Mordejai Anilevitch, para varios el presidente de la Asociación de Profesionales Judíos de la República Argentina. Para todos el filósofo, el profesor, el disertante, el escritor, el pensador, el ensayista, el creador, el madrij, el coordinador, el supervisor, el luchador, el amigo...
En fin, demasiado Janán para repartir entre tanta gente.
Su sobrino recalcó el lugar determinante que Janán ocupaba en el íntimo marco familiar. Dóvale Fishbain, miembro de su kvutzá, relataba como soñaban juntos "el sueño profundo de la juventud", y como escuchó hace unos días a Miguel Steuermann, director de Radio Jai, decir que Janán siempre iba en busca del diálogo y encontraba los términos exactos para definir las situaciones más controversiales.
Nurit y Najshón Aizen, también amigos íntimos, hablaron sobre la necesidad de Janán, en sus últimos días, de contarles en Argentina sobre las diferentes etapas de su vida; sobre el enorme dolor que le produjo saber que no podría hacer aliá junto a sus javerim de la tnuá, o sobre su familia en Israel, de la cual se sentía tan orgulloso.
Leonardo Senkman leyó partes de la última carta que Janán le envió anunciando su próximo final.
Luego siguió una selecta variedad de frases de Janán, extaídas de sus escritos:
"...Frente a la adversidad hay dos posibilidades: sufrir o acusar. El que sufre encuentra los recursos propios que incluye sus seres afectivos. La energía, el equilibrio, la fuerza y en particular el espíritu, mientras que se convierte para las personas en un ser para los demás, y los que tenemos la posibilidad de amar, vivir para seguir siendo uno y ayudar a quien decidió que necesita de uno.
En los que acusan se quedan solos tramando venganzas, despechados con la vida, enojados, como si algún otro hubiera producido el malestar..."
"...Es inevitable la pregunta: ¿Porqué a mí? Y la inequívoca respuesta: ¿porqué no?..."
"...Mi principio fundamental es que saber es más importante, útil y tranquilizador que nos saber..."
"...Tengo una enfermedad que me consume mucha energía, pero en ningún caso me esclaviza ni tampoco me somete. No es mi rival, no es mi enemiga, no es una parte no elaborada de mi sistema psíquico, es del lenguaje del cuerpo. En el ser humano hay enfermedades que entran por el aparato psíquico y hay enfermedades que entran por el cuerpo, y ambas luego toman la totalidad..."
"...Recuerdo las palabras de mi analista: "Ten presente que siempre te ha salvado la sinceridad que tuviste con tu cuerpo”. Pero hay algo más: el deseo de vida; siempre que haya alguien en quién esté puesto ese deseo..."
Creo que a pesar de lo que escribe Moti Hammer en sus versos, mientras la gente continue viviendo en cada uno, no morirá tan fácilmente. De ser así, no hay duda que Janán tiene garantizada su continuidad durante mucho tiempo y a través de muchos que tuvieron el privilegio de conocerlo y dialogar con él.
En momentos en donde el abuso de las palabras hace que los significados de las mismas se devaluen, se puede decir que el espacio que Janán ha desarrollado con su inteligencia, análisis, profundidad, sinceridad y agallas, no será fácilmente ocupado.
Para quienes viven en el mundo de los interrogantes, aceptan la diversidad, alientan el aprendizaje, promueven la autocrítica y la crítica; para quienes profesan la religión del humanismo, acatan la duda y ansían una comunidad creativa y emprendedora, se ha marchado un enorme militante y un brillante maestro.
Cada uno y su Janán...
Para mí, personalmente, Janán siempre será como ese pequeño gusanito o como esos largos trenes con una locomotora en cada extremo que permite al conductor observar el mismo paisaje en su trayecto de ida y vuelta. La cola es también cabeza, de modo que el tiempo, y con él nuestra vida, siempre pueda admitir tener una doble percepción y un doble sentido.
Así evolucionan nuestras almas, Janán sigue viviendo en quienes lo aman, siente en ellos nuevas experiencias, como si en nosotros fuera corrigiendo errores anteriores, paso a paso, hasta que, al fin, ese mismo gusanito llega un día a donde se encuentran las hojas, descubre el tronco y pretende descender o alcanzar la punta de una de ellas, entiende que llegó la hora de formar capullo y amanecer convertido en mariposa que logra su libertad en la plenitud del vuelo.
Entonces, su alma alcanza su paraiso particular, el que ella ha elegido: la tierra mansa o la convulsiva; allí donde el tiempo se detiene porque no queda futuro, porque vivir o morir se transforma en un presente continuo, porque el espíritu ha comprendido que la vida o la muerte son ahora, ya mismo, sin soňar con recuerdos ni anhelar esperanzas.
Descanza en paz, mi amigo Janán...
(Moti Hammer, "Un solo tejido humano")
El cuerpo de Janán Nudel Z'l ya descansa en la silenciosa tierra del kibutz de su familia, Lehavot Haviva, en la Baja Samaria.
Sus familiares, amigos y discípulos de todos los confines de Israel acudieron a despedirse de él. Veteranos con muchas horas de Janán en su haber y jóvenes que tan solo alcanzaron a leer o debatir algunos párrafos de sus libros, artículos o discursos. Activistas de la Agencia Judía, miembros de Hashomer Hatzair, de la Jativá Mordejai Anilevitch y de Nueva Sión, académicos, periodistas, intelectuales y varias generaciones de janijim. Un verdadero conglomerado humano de lujo, que carga sobre sus espaldas una historia muy particular del judaísmo argentino y latinoamericano.
Cada uno llegó con su Janán...
Para algunos, el médico psiquiatra, para otros, el director del Centro Médico Sefardí. Para muchos el fundador de la escuela Mordejai Anilevitch, para varios el presidente de la Asociación de Profesionales Judíos de la República Argentina. Para todos el filósofo, el profesor, el disertante, el escritor, el pensador, el ensayista, el creador, el madrij, el coordinador, el supervisor, el luchador, el amigo...
En fin, demasiado Janán para repartir entre tanta gente.
Su sobrino recalcó el lugar determinante que Janán ocupaba en el íntimo marco familiar. Dóvale Fishbain, miembro de su kvutzá, relataba como soñaban juntos "el sueño profundo de la juventud", y como escuchó hace unos días a Miguel Steuermann, director de Radio Jai, decir que Janán siempre iba en busca del diálogo y encontraba los términos exactos para definir las situaciones más controversiales.
Nurit y Najshón Aizen, también amigos íntimos, hablaron sobre la necesidad de Janán, en sus últimos días, de contarles en Argentina sobre las diferentes etapas de su vida; sobre el enorme dolor que le produjo saber que no podría hacer aliá junto a sus javerim de la tnuá, o sobre su familia en Israel, de la cual se sentía tan orgulloso.
Leonardo Senkman leyó partes de la última carta que Janán le envió anunciando su próximo final.
Luego siguió una selecta variedad de frases de Janán, extaídas de sus escritos:
"...Frente a la adversidad hay dos posibilidades: sufrir o acusar. El que sufre encuentra los recursos propios que incluye sus seres afectivos. La energía, el equilibrio, la fuerza y en particular el espíritu, mientras que se convierte para las personas en un ser para los demás, y los que tenemos la posibilidad de amar, vivir para seguir siendo uno y ayudar a quien decidió que necesita de uno.
En los que acusan se quedan solos tramando venganzas, despechados con la vida, enojados, como si algún otro hubiera producido el malestar..."
"...Es inevitable la pregunta: ¿Porqué a mí? Y la inequívoca respuesta: ¿porqué no?..."
"...Mi principio fundamental es que saber es más importante, útil y tranquilizador que nos saber..."
"...Tengo una enfermedad que me consume mucha energía, pero en ningún caso me esclaviza ni tampoco me somete. No es mi rival, no es mi enemiga, no es una parte no elaborada de mi sistema psíquico, es del lenguaje del cuerpo. En el ser humano hay enfermedades que entran por el aparato psíquico y hay enfermedades que entran por el cuerpo, y ambas luego toman la totalidad..."
"...Recuerdo las palabras de mi analista: "Ten presente que siempre te ha salvado la sinceridad que tuviste con tu cuerpo”. Pero hay algo más: el deseo de vida; siempre que haya alguien en quién esté puesto ese deseo..."
Creo que a pesar de lo que escribe Moti Hammer en sus versos, mientras la gente continue viviendo en cada uno, no morirá tan fácilmente. De ser así, no hay duda que Janán tiene garantizada su continuidad durante mucho tiempo y a través de muchos que tuvieron el privilegio de conocerlo y dialogar con él.
En momentos en donde el abuso de las palabras hace que los significados de las mismas se devaluen, se puede decir que el espacio que Janán ha desarrollado con su inteligencia, análisis, profundidad, sinceridad y agallas, no será fácilmente ocupado.
Para quienes viven en el mundo de los interrogantes, aceptan la diversidad, alientan el aprendizaje, promueven la autocrítica y la crítica; para quienes profesan la religión del humanismo, acatan la duda y ansían una comunidad creativa y emprendedora, se ha marchado un enorme militante y un brillante maestro.
Cada uno y su Janán...
Para mí, personalmente, Janán siempre será como ese pequeño gusanito o como esos largos trenes con una locomotora en cada extremo que permite al conductor observar el mismo paisaje en su trayecto de ida y vuelta. La cola es también cabeza, de modo que el tiempo, y con él nuestra vida, siempre pueda admitir tener una doble percepción y un doble sentido.
Así evolucionan nuestras almas, Janán sigue viviendo en quienes lo aman, siente en ellos nuevas experiencias, como si en nosotros fuera corrigiendo errores anteriores, paso a paso, hasta que, al fin, ese mismo gusanito llega un día a donde se encuentran las hojas, descubre el tronco y pretende descender o alcanzar la punta de una de ellas, entiende que llegó la hora de formar capullo y amanecer convertido en mariposa que logra su libertad en la plenitud del vuelo.
Entonces, su alma alcanza su paraiso particular, el que ella ha elegido: la tierra mansa o la convulsiva; allí donde el tiempo se detiene porque no queda futuro, porque vivir o morir se transforma en un presente continuo, porque el espíritu ha comprendido que la vida o la muerte son ahora, ya mismo, sin soňar con recuerdos ni anhelar esperanzas.
Descanza en paz, mi amigo Janán...
Alberto Mazor (Desde Israel)
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